Juntos pero no revueltos. Los matrimonios de conveniencia ya se sabe que traen problemas, aunque a veces no más que los otros. Tras un año y medio de gobierno, los resultados electorales han dejado un panorama en el área metropolitana sembrado de bipartitos y tripartitos, incluida una fusión por el camino. Mientras en Ponteareas el acuerdo forzoso ha desencadenado en una adhesión de UCPA a su antiguo nido, el PP, en otros ayuntamientos las grietas son más anchas que los puntos en común, y pasan factura. Los últimos de la lista, Cangas y Mos, que han visto en un caso tambalear la estabilidad y en otro perder directamente la mayoría recién alcanzada. De las diferentes filas surgen disidentes que no están dispuestos a terminar el mandato tal y como lo empezaron. Al otro lado de estas grietas se encuentran los acuerdos que de momento se mantienen en harmonía. En muchos casos la intención de arrebatar el sillón de mando al PP es el pegamento perfecto para que BNG y PSOE, a veces en compañía de otro grupo, afronten los dos años y medio que les quedan por delante. Así ocurre en Moaña, Nigrán, A Guarda o Salceda, donde las elecciones municipales destronaron en algunos casos nombres míticos del panorama político como el de Jose Manuel Fernández, conocido como Chicho, tras más de 30 años al frente del municipio del Caselas. Solo Baiona escapa de la tendencia de los partidos de centro derecha a gobernar en coalición. Una excepción a la que independientes y populares de O Porriño intentan, de momento sin éxito, unirse para presentar una moción de censura al gobierno en minoría del nacionalista Raúl Francés. En el caso de Baiona, el socio que les ha permitido hacerse con el bastón de mando es Coalición miñorana.