El entorno del Centro Médico Povisa, uno de los más deteriorados de la ciudad, cambiará radicalmente de imagen dentro de cinco meses y lo seguirá haciendo en los próximos dos años.
Las obras de la primera fase, iniciadas ayer, obligarán a variar el tráfico de forma temporal en la calle Barcelona, que pasará a tener doble sentido y a eliminar un carril destinado en la actualidad a aparcamiento.
La humanización afectará en un primer momento a las calles Zamora, Salamanca y Barcelona y posteriormente también a Zaragoza.
El primer tramo de Zamora que se humanizará es el que discurre entre Regueiro y Tarragona. En cuanto a Salamanca, afectará al trayecto entre Barcelona y Gran Vía. La intersección de ambos viales se salvará con una rotonda peatonal.
Esta primera fase estará concluida en cinco meses y el presupuesto destinado es de 1,7 millones de euros. En total, serán 10.500 metros cuadrados de actuación.
El modelo elegido es similar al de la calle Marqués de Valladares, con losetas de granito, aceras de tres metros y medio de ancho, entre 150 y 200 árboles, farolas fernandinas de una sola lámpara y carril único.
La humanización de esta zona continuará en los dos próximos años con el resto de calles y tramos entre la plaza de España y As Travesas. Para el 2009 está previsto invertir dos millones de euros, la misma cifra que enel 2010.
La actuación integral cambiará el actual aspecto de una zona de Vigo castigada con un urbanismo desarrollista y en la que las zonas verdes brillan por su ausencia. La carga de servicios sanitarios (Povisa, Nicolás Peña, Cedro y centro de salud de Pintor Comeiro) no ha sido compensada con otras atenciones como mantenimiento o vigilancia. Ayer mismo los vecinos aprovecharon la visita del alcalde para reprocharle el abandono del que tradicionalmente ha sido objeto este entorno y para pedirle más vigilancia que impide el trapicheo en las inmediaciones de Cedro. «Verán ustedes como se va a mejorar», respondió Abel Caballero. «Veremos, dijo un ciego y nunca vio», contestó una vecina.