Día de lluvia, día de incendios

VIGO

Los bomberos se desplegaron para sofocar un fuego en un restaurante, en una casa en ruinas y una falsa alarma en un barco

23 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Día de lluvia, día de incendios. Aunque parezca contradictorio, los bomberos de Teis y Balaídos tuvieron ayer un día atareado pues se desplegaron para sofocar cuatro fuegos, aunque uno de ellos fue falsa alarma.

La primera intervención se produjo a las 8.15 horas, cuando los servicios de extinción acudieron a sofocar un fuego en un restaurante de Reboreda, en la carretera de Redondela a Pazos de Borbén. Al parecer, el fuego se originó en la barra y el humo dañó el interior. Los testigos aseguran que el local, construido en madera, ha sufrido tres incendios en los últimos años. Es posible que una colilla mal apagada originase el siniestro.

La segunda alarma se encendió a las 13.45 horas en una casa en ruinas de la parte trasera de la calle Herrería, a la altura del número 12 y a menos de 500 metros del edificio consistorial. La vivienda de dos plantas está abandonada, carece de tejado y tiene las vigas al aire. Los transeúntes usaban las ruinas como un improvisado vertedero, que alcanzaba los tres metros de altura y al que arrojaban ropa, plásticos y otros efectos.

El fuego fue visible desde el Ayuntamiento y la densa nube de humo, provocada por la combustión de los escombros, alertó a todo el vecindario. Al lugar acudieron dos dotaciones de bomberos, que extinguieron las llamas rápidamente. Existe la sospecha de que alguien le plantó fuego a la basura intencionadamente. Curiosamente, el despliegue pasó desapercibido para las vecinas que residen enfrente.

El siguiente fuego se produjo a las 16.20 horas en una casa unifamiliar de Fontiñas, a la altura del número 44, en el barrio de Cabral. Los bomberos tuvieron que acceder a un sótano que hacía las veces de trastero para apagar la combustión de los cartones y maderas almacenados.

Chimeneas sucias

El cuarto incidente reseñable ocurrió a las 17.40 horas, cuando Salvamento Marítimo alertó a los bomberos de que sospechaban que había un incendio en la sala de máquinas de un buque atracado en el muelle de Trasatlánticos. Prueba de ello era un denso humo negro que salía por la chimenea acompañado de fuertes llamaradas y que alarmaron a los pasajeros de un crucero turístico que zarpaba en ese momento.

Los equipos de extinción enviaron al lugar dos camiones de bomberos. El buque afectado era el carguero Vasco Explorer, matriculado en Singapur.

Se trataba de una falsa alarma pues el malentendido se produjo porque el barco encendió las calderas y, debido a la suciedad que acumulaba el interior de las chimeneas, salió al exterior un humo espeso y negro.