Desde el presidente hasta la plantilla, pasando por el director deportivo y el técnico tienen, cada uno en su parcela, una responsabilidad importante en la situación
04 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Cuando un equipo de fútbol entra en crisis la mayoría de los dedos apuntan hacia el entrenador como el principal culpable de la situación. Quizás porque es la cabeza más fácil de cortar si se quiere dar un giro a la dinámica del grupo y al juego. En el caso de López Caro no hay duda de que ha cometido equivocaciones, pero hay otros responsables que, con sus decisiones, han influido en el momento crítico que atraviesa el equipo y el club.
Si se empieza por la parte alta de la pirámide la cabeza visible es la del presidente. Desde que Carlos Mouriño asumió el mando del Celta el club deportivamente no ha hecho más que dar tumbos e ir hundiéndose escalón tras escalón. La crisis institucional va paralela, aunque ahí también puede haber parte de responsabilidad en el equipo gestor que le precedió.
Mouriño cogió la presidencia del club vigués con el equipo recién clasificado para la Copa de la UEFA. En su primer año en el cargo los celestes descendieron a Segunda División al acumularse una serie de circunstancias entre las que influyeron varias decisiones del Consejo de Administración.
El descenso acarreó una renovación muy profunda en las estructuras deportivas del club. Mouriño le dio el mando total a Ramón Martínez para gestionar sobre todo la confección de una plantilla que tenía que recuperar en solo un año el sitio en Primera División. Era una premisa obligatoria. Pero con dos tercios de la competición ya transcurridos, el ascenso parece más lejos que nunca. Ya hay muchas voces que, desde la propia afición, dicen que la plantilla no da el nivel.
Ramón Martínez fue además el encargado de elegir a López Caro como entrenador. Las decisiones del técnico son cada vez más polémicas, aunque tampoco le están ayudando muchos jugadores. Ha habido partidos en los que la actitud en el terreno de juego no ha sido la adecuada para un equipo que aspira para estar arriba.