Laxeiro, más vivo que nunca

Soledad Antón soledad.anton@lavoz.es

VIGO

04 mar 2008 . Actualizado a las 11:19 h.

«Fue la primera vez que tuvieron que abrir las puertas del segundo comedor. Éramos tantos que no cabíamos». Es la primera frase de la crónica verbal de urgencia que me hace un asiduo de las citas febreriles a propósito del cumpleaños de José Otero Abeledo. El mismo improvisado cronista, que también cuenta que la cena del pasado sábado ha sido una de las más intimistas (pese al inusitado aforo), llega a la conclusión de que Laxeiro está más vivo que nunca.

No las tenían todas consigo en la Fundación que lleva el nombre del pintor, más que nada porque ya se había celebrado una comida de aniversario el pasado día 23 con toda la pompa y el boato propios de un centenario en su Lalín natal. Pero quedó claro que una cosa son los caminos institucionales y otra los amistosos, que no siempre tienen por qué confluir. De hecho, el sábado fue la primera vez que no se sentó a le mesa ningún político.

Sí lo hicieron, entre otros, Moncho Castromil, Luis Suárez, Uxía Blanco, Antón Pulido, José María Barreiro, Luis Espada, Víctor Montenegro, Bieito Ledo, Ramón y Fina (de Tui), Antonio (ex Puesto Piloto), Carlos Bernárdez... Y, por supuesto, Javier Buján, Carlos García y Mari Cruz Otero Villamarín. Tampoco faltó el invitado especial y Premio Laxeiro 2008, Carlos Oroza.

De hecho, parte de las buenas vibraciones que flotaron en el ambiente durante la noche hay que achacárselas al premiado, que recitó como solo él sabe un poema que escribió expresamente para el centenario de su amigo. Ya de puesto, se embaló y regaló varios bises, que los asistentes agradecieron muy mucho.

Como las tradiciones son las tradiciones, Mari Cruz, la hija de Laxeiro, hizo también un peculiar bis al entregar a Oroza por segunda vez su premio. La primera lo recibió de manos de César Antonio Molina, pero los amigos vigueses quisieron repetir a la manera de siempre. De «tipo inclasificable» había calificado Buján al vate minutos antes, del que también dijo que aguanta muy bien una comparación con Laxeiro: «Estamos hablando de dos personas independientes e indómitas». Amén.

Será el único restaurante vigués presente en el Campeonato Gallego de Cocineros que, desde hace 18 años, viene organizado el Grupo HG&T. Guillermo Campos, su director, asegura que la selección de participantes es bien complicada. Se lo creemos. Menos mal que para esa tarea cuenta con la colaboración de la Asociación Gastronómica Xantares, con Alfredo Castrelo a la cabeza; Juan Silva, presidente de la Confederación de Empresarios de Hostelería; Roberto Walther, jefe de cocina del Centro Superior de Hostelería, y Manuel Rodríguez, de la Asociación de Directores de Hotel España-Galicia.

El próximo día 11 Inés Abril, chef de Maruja Limón, medirá sus saberes culinarios con otros nueve colegas, entre los que figura Carlos Rodal (Los Abetos). Dispondrán de cinco horas para preparar sendas recetas de salmón noruego y cordero, con la dificultad añadida que implica acompañar cada una de las recetas con tres guarniciones diferentes. Una cosilla, si necesitaran o necesitasen catadores que no duden en pedirlos. Habrá cola. Fijo.

Dicen que este hombre, que puso su nombre al vino que elaboraba, fue el inventor del albariño. En todo caso fue uno de los pioneros, que seguro disfrutó menos de lo que le hubiera gustado de su invento. Y es que los reconocimientos no paran de sucederse. Por ejemplo, la compañía aérea belga Brussels airlines acaba de seleccionar la cosecha del 2006 para acompañar sus menús en las clase businnes.

Seguro que los viajeros de la citada firma han probado vinos igual de buenos, pero estaría por apostar que ninguno con una etiqueta tan especial. Hasta en ella se nota la mano del autor, que eligió un mapa inigualable en el que se indica el mejor camino para llegar a la bodega rosaleira. Contó con la inestimable colaboración de su hija, cuyos dibujos infantiles fueron su inspiración. Precisamente Rosa Ruiz es ahora la imagen de la bodega, además de la fiel transmisora de la filosofía paterna.

De sensaciones y el gusto por los detalles va también la exposición fotográfica que la artista pontevedresa Paula Carracelas exhibe en el Centro Cívico del Casco Vello de Vigo hasta el 15 de marzo. Se trata de la primera muestra fotográfica de la artista, que ya había protagonizado en la ciudad del Lérez otras exposiciones de pintura. Y, según ella misma explica, se enmarca en un proyecto de investigación «para captar imágenes que generalmente no percibimos, muchas veces por culpa del tiempo, porque pasan demasiado rápido ante nuestros ojos o porque pasamos con demasiada prisa ante ellas». «Es un trabajo para reflexionar sobre ese otro universo -añade-, en el que sin traspasar los límites de la gravedad también podemos disfrutar del privilegio de flotar, no física, sino mentalmente, a través del túnel de nuestra imaginación. O, simplemente, buscar la armonía que nos relaje... Está ahí, a nuestro alcance, en todo momento. Es la espectacularidad de los paisajes grandiosos, que buscamos en soñados viajes, traducida al idioma de la sencillez, para permitirnos viajar cada día y desconectar al menos un instante».

«Marzo engañador, un día malo y otro peor», dice uno bien conocido. De momento no se está cumpliendo. Pero tiempo al tiempo.