Los arqueólogos del río se extinguen

L.Míguez

VIGO

Cada vez menos arbenses aprovechan las pesqueiras heredadas para coger «serpientes de 400 millones de años»

17 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Buscan animales de más de 400 millones de años subidos a pilares que pueden remontarse a la época romana. Como si de arqueólogos del Miño se tratara, los arbenses han heredado una relación con la historia ligada a las tradiciones de sus antepasados. Los nietos de sus nietos no tendrán la misma suerte.

La falta de ejemplares río arriba ha rebajado las capturas y los bolsillos, así que pese a que muchos vecinos son copropietarios de alguna pesqueiras, cada vez son menos los que las explotan. «Años atrás cunha xornada que che tocaba conseguías igual 150, agora é raro quen acaba a tempada completa con máis de 20», apunta Ignacio Gago, uno de los pescadores de la zona y defensor del arte tradicional que se usa en el municipio.

Los recuerdos que trotan por la zona citan incluso una noche épica en la pesqueira de O Fraile, donde se llegaron a capturar 700 ejemplares. Claro que estas anécdotas parecen difuminarse cada vez más en el tiempo mientras los butrones son recogidos a la mañana y a la noche prácticamente sin visitas.

Este hecho no desanima a Severo Alonso, pescador «dende que tiña uso de razón e viña co meu pai». Él es copropietario de varias pesqueiras y acude con el butrón en el maletero según los turnos. Y es que como estos pilares históricos pertenecen a varios grupos de personas, a veces hasta 40, se establecen días y turnos durante la temporada para poder acudir a colocar el aparejo. De este modo se explotan las pesqueiras, cerca de 300 a lo largo del Miño en los concellos de Arbo y As Neves. De ellas, muchas se encuentran inutilizadas «porque moitos foron presionados a vender cando a proposta do embalse e así se perdeu moito patrimonio», recuerda Ignacio Gago. Él ha sido uno de los impulsores para conservar estas islas de piedra a orillas del río y apoya la idea de declararlas como bien de interés cultural.

La historia de cada una, con su nombre y procedencia, es un pedacito del árbol genealógico de Arbo. A Mourisca, O Novás, O Cabrón Sarraceno, Méndez, Maceira... cada denominación se remonta en el tiempo hasta fechas que se desconocen, ya que no se sabe con certeza la antigüedad de estas construcciones.

Para potenciarlas existe en la actualidad un sendero que hace un recorrido por muchas de ellas. Aunque no está guiado, las vistas del camino así como las que se pueden disfrutar desde el puente internacional con Portugal dan un alcance de la importancia que este arte de pesca llegó a alcanzar. La falta de precipitaciones debido a los cambios en el clima que se han notado en estos últimos años han ocasionado que muchas de ellas queden prácticamente inutilizadas. «Están construidas a diferentes alturas para aproveitar as crecidas e baixadas do río, as provocadas polo embalse de Frieira e as das choivas, pero co pouco caudal que trae xa non se poden usar», recuerda Ignacio Gago..