El centro comercial Camelias sobrevive en medio de la dura competencia que se ha ido generando en su entorno en los últimos años. Los comerciantes reconocen que la apertura del centro Gran Vía se ha dejado sentir en las ventas aunque, a estas alturas, es difícil saber hasta que punto la bajada de la facturación es fruto de los competidores o de la caída generalizada del consumo.
Pidolti, una de las firmas más veteranas del centro está a punto de cerrar. La tienda de moda de hombre, propiedad de la familia Caramelo liquida existencias estos días por cese de actividad, aunque ya desde hace tiempo había pasado a la categoría de oulet dentro del grupo. «A nosotros nos va bien, pero claro, es que estamos de liquidación, explica una empleada. Las causas del cierre obedecen, según cuenta, a una reestructuración de las tiendas del grupo.
A su lado está Bimba & Lola, una de las últimas enseñas que ha llegado al centro, y su instalación ha sido interpretada por todos como un buen síntoma de que el centro sigue teniendo tirón. Los funcionarios de hacienda o de los juzgados son clientela habitual, al igual que la gente que las amas de casa que van de paso al mercado.
«Aquí sigue habiendo un ambiente muy familiar, muy alejado de la multitud y los agobios de otros sitios. Siempre hay gente, pero ha habido un bajón muy grande en las ventas», afirma la encargada de una tienda de moda.