El gobierno de Gondomar ordenó la instalación de un cierre metálico en la entrada del colegio público Chano Piñeiro para velar por la seguridad de los niños que acuden al colegio andando y evitar el peligro de que los automóviles invadan una zona peatonal. Con esta iniciativa se cumple una vieja demanda de la comunidad escolar «e amosa o seu compromiso coa educación, a seguridade dos alumnos, que é unha prioridade para nós», afirmó el alcalde, Antonio Araúxo. Esta actuación consiste en un valla que se instaló en la acera de acceso al centro, así como la reforma del cierre perimetral del centro, con lo cual se hizo una nueva entrada para los alumnos que llegan en el autobús de transporte escolar, con el fin de que se bajen directamente en el centro y no tengan que andar por el aparcamiento, como sucedía hasta ahora, con el riesgo de atropellos. «Dende o Anpa pensamos que con este ultimo valado tamen se acada unha gran seguridade tanto nos alumnos que veñen transportados como os que veñen a pé», señalaron responsables de la asociación de padres. Antigüedad El centro fue inaugurado hace diez años y poco después de su puesta en funcionamiento ya se quedó pequeño ante la demanda de plazas escolares en un ayuntamiento que ha experimentado un fuerte crecimiento demográfico y urbanístico. Una de las cuestiones que más preocupan en la actualidad a la comunidad escolar es la falta de un patio cubierto para los alumnos de tres a cinco años que están distribuidos en seis aulas. Esta carencia hace que los pequeños no puedan salir al exterior cuando hace mal tiempo porque no tienen un lugar donde refugiarse.