Una interminable y apenada comitiva de duelo participó ayer en el entierro de Don Carnal. Una imagen de «A familia rara do difuntiño» encabezaba el cortejo
07 feb 2008 . Actualizado a las 12:07 h.Las plañideras se ganaron ayer en sueldo durante el cortejo fúnebre que precedió al entierro del Meco. Durante la más de hora y media que tardó la comitiva en realizar el recorrido, el llanto brotó a raudales por tan triste pérdida.
Una estampa en la que podía contemplarse «A familia do difuntiño» encabezaba la marcha. Una sonriente y coronada Santiña Anita da Lus en el centro de la estampa llevaba al hombro a un señor con bigote y cara de pocos amigos, mientras que en el pecho portaba el escapulario de Rajay, y rodeándolos a todos una ristra de peras y manzanas a modo de orla. «Kyrie eleison, deixalo ir», repetía en machacona letanía el trío clerical que seguía al féretro, alguno con rango de obispo.
Tanto rezo y durante tanto tiempo seca mucho la garganta, así es que no les quedó más remedio que recurrir a una bota, tamaño XXXXL, preparada al efecto, para no flaquear en los kyries.
Apenas unos pasos detrás de los de la letanía, el dolor tomaba forma de Cortello de Vigo. En este caso el llanto tenía que ver, según explicaban bien gráficamente, con la conversión del salón de plenos en patio privado, reservado sólo a «afiliados, palmeiros e pelotas». Otros que no encontraban consuelo fueron los vecinos de Matamá. «Chorade hermanos polas nosas leiras», pedían sin desmayo.
Por fin, después de tanto dolor, se abrieron paso las comparsas. Precisamente fue una de Matamá, Moros y cristianos, la que se alzó con el primer premio del concurso, que lleva aparejada una asignación económica de 2.000 euros. El segundo premio (1.500 euros) se lo adjudicó Destino Venecia, en tanto el tercero (1.000 euros) fue para Tinkus de Bolivia.
El jurado acordó conceder también una veintena de accésits dotados con 500, 600 y 700 euros, en función del número de integrantes de las comparsas.