La Universidad celebró Santo Tomé con la investidura honoris causa de Kehoe
02 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Era el día del santo, aunque parecía el inicio del desfile de Carnaval: el campus celebraba su fiesta mayor, esa que cada año obliga a la Universidad a sacar del armario el almidón que peor le queda, para disfrazarse de vieja dama del conocimiento. Pero el look no le pega. No porque falte conocimiento (que no), sino porque las togas y los birretes funcionan mal en una institución en la treintena que presume con justicia y argumentos de ser la chispa joven, ágil y vigorosa que acelera y estimula el vetusto sistema universitario gallego.
Pero hay días de legionario y días de centurión. Y ayer tocaba desempolvar el uniforme para poner la ciencia a los pies de Santo Tomé. Lo explicaba certero el rector, hombre tan amante de la luz de la razón como de la Universidad y sus tradiciones. «Hoxe é a gran festa do mérito académico. O día de honrar a excelencia e o coñecemento», resumía.
Y si para ello hay que vestir a la Universidad de liturgia, sea. Al fin y al cabo de lo que se trata es de homenajear a esa parte de la comunidad universitaria que se entrega con pasión al saber. Y pocos ejemplos mejores para iluminar a los genios que han de venir que el del nuevo doctor honoris causa de la Universidad, Timothy J. Kehoe.
Lo dejaba claro su padrino en la ceremonia, el profesor Da Rocha, al detallar el abrumador y brillante currículum de un estudioso de la economía que aconseja al FMI y al Banco Mundial y que ha llevado sus conocimientos a un centenar de universidades de todo el planeta. Bastó escucharle unos minutos para entender por qué: Kehoe es uno de esos pocos hombres a los que la inteligencia les brilla en cada palabra, en cada sonrisa, en cada gesto, en cada idea.
De ahí la mirada amable de un auditorio entregado a los cambios de idioma de un espíritu viajante que impartió su lección en cuatro idiomas: gallego, catalán, inglés y español. Todo para honrar a la razón. Todo para que Vigo vuelva a lucir palmito con un doctor honoris causa más famoso en el mundo que la propia Universidad viguesa. Todo por el conocimiento. Incluso una canción: el Gaudeamus que cierra cada año una fiesta con pinta de misa, pero sin más dios que la sabiduría.