El conductor de un Volkswagen Golf causó daños en el lateral de un Ford Ka y un Renault Clio aparcados en la acera derecha de López Mora, a escasos metros del cruce con Camelias. Los testigos relatan que el joven piloto dio un gran frenazo a las 15.30 horas, colisionó contra los coches, efectuó dos trompos, quedó virado en sentido contrario a la circulación y vertió aceite en la calzada. Este aseguró a los vecinos y afectados que se vio obligado a realizar las temerarias maniobras porque perseguía a otro conductor que, unos metros antes, le había dado un golpe a su Golf, matrícula PO-5559-BC. «Nos dijo que no iba a dejarle escapar y le replicamos que el resultado fue mucho peor», relató la dueña del Ford Ka. El segundo implicado, lejos de arreglar los papeles del seguro, se dio a la fuga a gran velocidad y el conductor del Golf le persiguió por el último tramo de López Mora. Pero el ver reducido su espacio en el carril, el Golf frenó y dio los trompos. Pese al aparatoso accidente, el conductor resultó ileso. El siniestro causó alarma en los comercios abiertos, que estaban repletos de clientes por las compras de Reyes. El golpe levantó hacia la acera un Ford Ka, matrícula de León, lo que asustó a una viandante. La dependienta de la farmacia de la esquina relató que oyó un «gran frenazo». Lo confirma la dueña de una tienda de decoración: «Es ese ruido que sabes que va a ver un topetazo. Temí que los coches se viniesen contra mi escaparate». Una clienta que presenció los hechos añade que «eran dos conductores que iban picados y circulaban como si fuesen por una autovía. Uno de ellos era un coche plateado». El segundo implicado logró huir sin dejar rastro aunque el equipo de Atestados de la Policía Local recaba datos para localizar al prófugo. Manchas de aceite El conductor que colisionó contra los dos vehículos estacionados tuvo que prestar declaración en el furgón de Atestados. Según los testigos, también fue sometido a una prueba rutinaria de alcoholemia. «Se trataba de un joven muy tranquilo que insistía en que el otro le había dado un golpe y se había escapado», relata la dueña. Los operarios municipales tuvieron que verter serrín en la calzada para limpiar las manchas de aceite.