Para un sector amplísimo del celtismo el foco de atención en el partido de esta tarde en el Ramón de Carranza será si juega Gustavo López. Durante sus ocho años en Vigo el argentino se convirtió en el gran ídolo de la afición viguesa. Salió a hombros de Balaídos el año pasado cuando parecía que no iba a renovar. Siguió un año más pero el pasado verano el club que preside Carlos Mouriño decidió que el ciclo de Gustavo como celeste se había cumplido. El propio club ha reconocido que una parte significativa de las bajas de abonados registradas esta temporada se debieron a la no renovación de Gustavo López. Ahora el argentino, que ha fichado por el Cádiz, tiene la oportunidad de tomarse cumplida revancha, aunque él tempodo lo ve así, pero sí como un partido muy especial, lleno de emociones y sentimentalismo tras su larga etapa en Vigo. La duda es si jugará después de varias semanas lesionado. Entró en la convocatoria y está «para lo que disponga el entrenador, entrar o tener algunos minutos», indicó el ex céltico. Su deseo es verse en el terreno de juego: «Independientemente de quien esté enfrente uno quiere jugar. El futbol es mi vida». Y nada más lejos de su pensamiento que colgar las botas: «Tengo voluntad y confianza para seguir algunos años más. Cuando no las tenga lo dejaré. Ahora siempre deseo que llegue el domingo para jugar». Balaídos, más especial Aunque el partido de hoy será especial para Gustavo López, no oculta que lo será mucho más el de la segunda vuelta, cuando tenga que reencontrarse con el estadio de Balaídos: «Más especial será ir a Vigo, donde te encuentras con la afición de tantos años, tu campo, tu gente, tus amigos. Enfrentarse al Celta siempre es especial porque mi deseo era colgar las botas ahí y por circunstancias no se pudo dar», manifestó. La prueba más palpable de lo que significa el Celta para Gustavo López está en que renunció a denunciar al club por publicar las cifras de su contrato hace unos meses, cuando el club quiso justificar por qué no le renovaba, y el propio presidente reconoció que podía haberle llevado a los tribunales: «Nunca se me pasó por la cabeza denunciarlo aun sabiendo que tenía todas las de ganar. Creo que he tomado la decisión correcta, no lo podía hacer ante un club que me dio tanto. Denunciar al Celta significaba denunciar a la afición y a los pequeños accionistas. No correspondía», asegura. Y no pierde la esperanza de regresar algún día a la entidad: «Nunca he cerrado las puertas. Cuando necesiten algo estaré a disposición. De momento, ahora sólo pienso en el fútbol como jugador». Y será por algún tiempo todavía: «Cuando me levante y me cueste ir a entrenar o no me pique el gusanillo antes de cada partido lo dejaré de lado. Ahora disfruto jugando y sufro cuando pierdo». Sueña con el ascenso El gran sueño oculto de Gustavo López es ver tanto al Celta como al Cádiz la próxima temporada en Primera División, ascendiendo juntos, como ya había ocurrido hace tres años. Y cree que es posible porque la clasificación de momento no dice demasiadas cosas: «Lucharemos tanto el Celta como el Cádiz para estar el año que viene en Primera. No hemos empezado bien pero de a poco se va recuperando. Ahora hay tranquilidad y optimismo», dice. Cree que las cosas pueden cambiar en pocas jornadas: «Si ganas dos o tres seguidos estás cerca. El Málaga había sacado tantos puntos y ya está ahí de vuelta. En Segunda el más regular y el que sabe jugar sus cartas tiene grandes posibilidades», opina Gustavo.