Las modificaciones no afectan al fondo de un Plan en el que se mantienen edificabilidad y alturas
VIGO
El PSOE batalló durante cuatro años contra el Plan General elaborado por el Bloque y posteriormente asumido por el PP. Se quejaban del conjunto del documento urbanístico y apostaban por introducir modificaciones de calado a fin de reducir la edificabilidad y las alturas. Al final, el mismo partido, con otro dirigente, aprobará lo que antes era intragable. Motivo: si se hacen cambios sustanciales ello obligaría a someterlo de nuevo a información pública y se retrasaría al menos dos años, tal y como señaló ayer el alcalde.
En estas circunstancias Caballero ha puesto el acento en los beneficios de duplicar el suelo destinado a vivienda protegida. Evidentemente, ello supondrá una trascendental ventaja para las personas que así puedan acceder a un piso a precio asequible. Sin embargo, el modelo de ciudad que antes rechazaba será aprobado por quien supuestamente eso pensaba.
La construcción de edificios en altura en el litoral, en la plaza de España y en el borde de la Gran Vía configurarán una ciudad muy diferente a la actual. La urbe del futuro se conformará planificando suelo para unas 135.000 viviendas en unos veinte años, más de las que ahora existen, y en un momento de nubarrones en el horizonte inmobiliario. A mayores, la ciudad crece lentamente pero se ofrecerán pisos suficientes para multiplicar la población.
Ronda inmutable
Esa imposibilidad de admitir cambios sustanciales dejará la ronda de comunicación interparroquial cortada a cinco kilómetros de Nigrán. Fue la solución ideada por el Bloque para reducir la oposición al documento. Ahora se queda así ya que no existe margen de maniobra.
En estas condiciones, desde la cabeza del gobierno municipal se recalca la inclusión del túnel de Bouzas, que cerrará la ronda litoral una vez que exista el paso subterráneo de Beiramar. En este caso se busca liberar de tráfico de paso la parte central de la antigua villa y facilitar la circunvalación interior. También se ha incluido la salida sur, que finalmente discurrirá por la avenidad de Madrid (tras cruzar bajo tierra desde Vázquez Varela) sin salida en Sárdoma. De esta forma se reduce la oposición de los vecinos de esta parroquia, lo mismo que ha conseguido con los de Liñeiriños.
En esta parte de Cabral se mantiene el espacio destinado a usos comerciales, donde al parecer pretendía instalarse Ikea, pero se exige el mantenimiento de las casas y parcelas existentes.
Pese a su relevancia, son revisiones puntuales que en nada modifican un documento destinado a regir el crecimiento de la ciudad en el primer cuarto del siglo XXI. Hay quien piensa que después de más de seis años de elaboración el Plan General que se pretendía del consenso saldrá adelante más que nada por aburrimiento. Mientras se ha elaborado Vigo ha tenido alcaldes de todos los colores políticos, ninguno de los cuales ha logrado unir a la ciudad en pos de un proyecto de desarrollo atractivo y mucho menos sostenible.