De la amistad del relevo a la confrontación en los medios

La Voz

VIGO

Ni amigos ni rivales, sino todo lo contrario. Carlos Mouriño y Horacio Gómez han protagonizado una relación cordial de que desde hace tiempo ha tendido al distanciamiento progresivo.

Su relación no iba más allá del fútbol. Carlos Mouriño desembarcó en el Celta en tiempos del anterior descenso. Con el equipo militando en Segunda División y como miembro del consejo de administración de Gómez Araújo. Todo apuntó desde el principio que Mouriño Atanes tomaría el relevo presidencial llegado el momento, aunque durante los dos años que estuvo como consejero se cansó de viajar con el equipo y de aparecer en actos instituciones en un plano secundario. Nunca apuntó directamente a los focos. Lo suyo fue la discreción con Horario Gómez como referencia absoluta de la dirección celeste.

El propio Horacio fue uno de los protagonistas de la foto del ascenso y el año triunfal posterior en el regreso a Primera. Con el equipo en UEFA hay quien apunta que el ex dirigente se lo pensó dos veces antes de ceder el mando, pero el acuerdo estaba pactado y no había marcha atrás. Hacía tiempo que Mouriño tenía comprometido el cargo.

En el acto de presentación como nuevo jerarca celeste, su antecesor comentó a la prensa que «a menudo dije que me gustaría marcharme y dejar el club en manos de personas de confianza» en clara alusión a Mouriño, al que durante la misma intervención calificó de «amigo».

Aquel acto en la sede de la Praza de España fue el principio del fin. Desde ese día (jueves 18 de mayo del 2006) las coincidencias entre ambos casi fueron inexistentes. Únicamente coexistieron en la visita que cada año el Celta hacia a Tomiño, la tierra natal de Horacio Gómez, para jugar un bolo estival. Era agosto del 2006.

A partir de ahí el distanciamiento fue progresivo. Horacio Gómez pasó a la reserva, no tuvo comparecencias públicas y tan solo volvió al primer plano en el homenaje del pasado verano ya con el descenso consumado y con los despidos en marcha. Mouriño no le arropó en el acto y algunos echaron de menos al presidente.

En aquel entonces ya comenzaban a escucharse los cantos de sirena entorno a la deuda heredada. Entre bambalinas se hablaba de un desfase cuantioso y se amenazaba con sacar a la luz pública todos los números como al final sucedió. Sin embargo nadie saltó a la palestra.

La primera declaración de los allegados de Horacio Gómez llegó por boca de Sabino López y Fernando Mosquera días después de conocerse la decisión de acometer una ampliación de capital. Ayer le tocó al ex presidente. Simplemente para confirmar que el divorcio existe y que el entente es imposible.

Lejos queda el acto de despedida de Horacio. Repetir aquella foto con los dos sonrientes es imposible y ya forma parte de la historia. A día de hoy solo le queda mantener las formas. Todo lo demás sería mentira.