Aviones pequeños y la rentabilidad comprometida

La Voz

VIGO

04 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Después de un año y medio de lanzamiento en la sombra, el vuelo con pescado fresco no acaba de despegar. La Autoridad Portuaria, presidida en el año 2006 por el actual alcalde, Abel Caballero, volvió a desempolvar la iniciativa y encargó a uno de sus directivos que reclutase firmas para el proyecto. El Puerto estaba dispuesto a destinar 60.000 euros al capital social (690.000), hecho que no se ha producido finalmente a la espera, según la propia institución, de la aprobación de Puertos del Estado.

Números difíciles que cuestionan la ruta

La cantidad de pescado que prevía traerse hasta Peinador dista mucho de la cifra prevista en el proyecto de viabilidad ya en el año 2000. Unas 1.500-2000 toneladas anuales frente a las cerca de 10.000 toneladas que se consideraba el umbral de la viabilidad hace ocho años. El propio avión que se fleta, con capacidad de carga de 20 toneladas, es pequeño para rentabilizar el proyecto.

Una de las claves está en los retornos

Una de las principales claves de este servicio aéreo de pescado es poder cargar de vuelta el avión con productos hacia ese país de origen o que realice un periplo que rentabilice su flete. Los mejores ejemplos, y de los que Vigo está ahora a años luz son, además de Vitoria, el de Zaragoza. Allí, la empresa Caladero, de origen navarro, importa cada año en torno a 20.000 toneladas anuales de pescado fresco desde países como Canadá, Uganda, Chile, Estados Unidos y Argentina. En conjunto, la compañía compra por tierra, mar y aire cerca de 127.000 toneladas anuales de pescado fresco. Facturó 321 millones de euros en el año 2006. La última incorporación a sus rutas ha sido Sudáfrica, de la que importa 200 toneladas semanales mediante el flete de dos Jumbo 747 . El retorno desde la capital aragonesa lo aprovecha Zara para enviar sus productos hasta Hong Kong o Dubai.