16 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.
La visita de Al Gore a la Moncloa provocó en Zapatero el mismo efecto que un buen vendedor de enciclopedias en un padre (desorientado) con hijos en edad escolar. El presidente del Gobierno, cautivo del impacto propagandístico que rodea el documental del ex vicepresidente de EE.?UU., decidió que los niños españoles debían verlo en las escuelas. Es innegable que la educación es uno de los pilares para frenar la destrucción del planeta. Pero es discutible que el documental sea el mejor material didáctico. Porque no es la teoría científica definitiva (acaba de ser cuestionado por un juez británico). Y porque cuesta medio millón de euros al erario público.