Este acontecimiento cultural se celebró en 1981, sin que pudiera clausurarse
07 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El fervor identitario de la primera etapa de la transición democrática, animó a Vigo a sumarse a aquel fenómeno por todo lo alto, con la organización de un congreso internacional, bajo el título de O feito galego. Manuel Soto fue el gran impulsor del evento, que se celebró entre el 20 y el 22 de febrero de 1981, y en el que figuró como entidad organizadora el Centro Universitario de la Romanía, integrado en la Unesco y cuyo delegado en Galicia era el escritor Alfredo Conde, que aquel mismo año sería diputado independiente en las listas del PSOE, en el primer Parlamento de Galicia. El lugar de celebración fue el Centro Cultural Cidade de Vigo del Concello vigués, lo que ha hecho las veces en algunas oportunidades de salón de sesiones.
No lejos de medio centenar de extranjeros participaron en el congreso, procedentes de Alemania, Bélgica, Reino Unido, Italia y especialmente Francia. Lo que empezó con los mejores modos terminó con un gran escándalo, protagonizado por minúsculos grupos radicales, que entonces menudeaban. y que llegaron a impedir el acto de clausura. Uno de los motivos que se adujo para el conflicto fue la no presentación en Vigo de algunos personajes de gran interés mediático, entre ellos especialmente Regis Debray, el izquierdista que estaba muy de moda en aquella época.
Plástica
Con antelación al congreso se presentó una valiosa muestra, O feito plástico, exposición colectiva de la vanguardia gallega que organizó Atlántica, entidad presidida por el doctor Román Pereiro, que durante algunos años, especialmente desde Baiona, animó por entonces el panorama artístico.
El acto inaugural del Congreso lo presidieron, entre otros, y con el alcalde de Vigo, el rector de la Universidad de Santiago y el presidente del Consejo Europeo de la Cultura, que representaba al director general adjunto de la Unesco.
Soto destacó en la inauguración la vocación europeista de los gallegos y el afán de ser conocidos como tales, en tanto Domingo García Sabell, presidente de la Real Academia Gallega, se centró en hacer una interpretación de nuestra historia, poniendo de relieve como hechos culturales significativos que los gallegos tenemos una lengua, una historia y un sistema de valores que nos identifican.
Buen número de nombres de la actualidad gallega de 1981 no han dejado de ocupar tal posición. Entonces fueron encargados de las ponencias del congreso. Xaime García Lombardero, ya por entonces catedrático, se encargó del tema «Agricultura tradicional e industrialización en Galicia. Su perspectiva histórica». Un joven Abel R. Caballero, actual alcalde de Vigo y entonces profesor de la Universidad compostelana, trató de «Subdesarrollo e dependencia da economía en Galicia». El que luego sería presidente de la Xunta, Fernando González Laxe, explicó la ponencia «O sector pesqueiro galego perante unha difícil encrucillada» y, entre otros, el inolvidable arquitecto gallego Xosé Bar Boo abordó el tema «Asentamentos na Galicia: interpretación da sua formación e dinámica». Un elenco valioso, pues, al que se sumaron entre otros Barreiro y Gil, González Vidal, Carballo Calero, Carlos Casares, Díaz Pardo y el ingeniero Disdier de Vila.
Escándalo
El congreso transcurrió con normalidad y la clausura tenía un especial interés, al anunciarse la presencia de Regis Debray y otros personajes, varios de los cuales no aparecieron, aunque bien es cierto que no dejaron de acudir algunos intelectuales de cierto peso en aquel tiempo.
El caso es que las ausencias de un lado, y de otro la negativa a que entraran más personas en el abarrotado salón de sesiones, fueron la justificación para que grupos nacionalistas radicales, entre ellos UPG, la fuerza mayoritaria de hoy en el BNG, impidieron que se desarrollara el acto de clausura. Aquel boicot no anuló el reconocimiento por muchos de la categoría que alcanzó el congreso, aunque fuera decepcionante la ausencia de algunas personalidades muy conocidas.