La paciencia de los vecinos del Casco Vello tocó techo ayer como puso en evidencia la protesta por el estado lamentable y la imagen patética del barrio de O Berbés, el más simbólico de la ciudad junto con A Pedra.
La falta de limpieza, sobre todo en el estanque, y la situación de los edificios, buena parte de ellos apuntalados, son dos de las razones más poderosas que justifican la manifestación en defensa de esta zona del barrio antiguo.
«Llevamos varios años reclamando la mejora de la plaza y las obras efectuadas hasta ahora no han hecho más que matarla», comenta el presidente de la asociación de vecinos, Henrique Macías. Denuncia la inexistencia de marquesinas de transporte público, el deficiente acceso, el estado de las fachadas de los edificios, muchas de ellas a punto de caerse, y la limpieza, cada vez más precaria, lo que hace que unas veces se resbale y otras, se queden los pies pegados al suelo. Mención aparte merece el estanque. El hecho de que no se limpie a diario lo convierte en una charca, como ya se le conoce popularmente, para uso exclusivo de gaviotas.
Los vecinos piden que se inutilice y que en su lugar se coloque el parque infantil, instalado recientemente a pocos metros.
De paso, sugieren que se amplíe el parque para uso de las personas mayores, como ya se ha hecho en otros municipios, con la inclusión de medios propios de esta edad.
La protesta de ayer, organizada por la asociación de vecinos, contó con el apoyo de otra asociación, la de comerciantes y empresarios, que ven tambalearse sus inversiones por falta de diligencia en las actuaciones del Casco Vello. Su presidenta, Itos Domínguez, advierte de la lentitud con que se lleva todo lo relacionado con este barrio, tanto en lo que se refiere a servicios como a licencias.
Otro de los grandes problemas de la zona, denunciado por los vecinos, es la falta de aparcamiento, restringido todavía más tras las obras de humanización de la rúa Chao. En la actualidad prácticamente se limita a Poboadores. La falta de vigilancia hace que cada vez aparquen más conductores que no son residentes en el barrio y que circulen los vehículos por espacios peatonales.