El parque zoológico de A Madroa tiene actualmente unos 350 animales, que representan 65 especies diferenciadas.
17 sep 2007 . Actualizado a las 11:22 h.El personaje bíblico Noé no lograría llenar su arca en el parque zoológico de A Madroa. Vigozoo tiene unos 350 animales, que representan 65 especies diferenciadas. Una cifra que duplican o triplican otros zoológicos que han sido creados mirando más al aspecto comercial. Pero sí puede competir en modernidad y en lo que respecta a la conservación, educación e investigación.
Si se mantiene la promesa divina de que no habrá más diluvios, al zoológico de Vigo sólo le seguirán lloviendo visitantes. Batió el récord de visitas hace 24 años, cuando en el año 1983 registró 158.308 entradas. Ahora, va camino de acariciarlo y quizá no tarde muchos años en superarlo. En lo que llevamos del 2007 ya casi ha vendido tantas entradas como todo el año pasado (110.000) y aún restan unos tres meses y medio. Es evidente que nos dirigimos hacia el invierno y ese dato no invita al optimismo.
De todos modos, también hay que contar con el impulso que le quiere dar la nueva concejala de Medio Ambiente, Chus Lago. Una deportista de élite y amante de la naturaleza, que seguro dejará una huella positiva en las instalaciones del zoo de Vigo. Ya se rumorea que se puede ampliar el número de recintos, pero también será preciso aumentar su superficie que alcanza los 55.676 metros cuadrados, enclavado en el monte de A Madroa (muy cerca de las instalaciones del Celta), a 340 metros sobre el nivel del mar, junto a la ría de Vigo. Esto lo convierte en un auténtico mirador y desde el que poder disfrutar de unos paisajes naturales que la mayoría de los zoológicos no tienen. Chus Lago ya ha estado en Vigozoo, incluso se quedó a comer en el restaurante y cabe suponer que habrá tomado buena nota y muy pronto presentará su proyecto para darle un mayor relanzamiento. Los grandes trasatlánticos del turismo de lujo tienen a Vigo en sus rutas, por lo que el zoológico puede ser un atractivo más, sobre todo pensando en la fauna autóctona que pueden observar en un lugar que sólo se encuentra a unos diez kilómetros de distancia del puerto.
Los domingueros
El mayor número de visitas que recibe a diario Vigozoo se registra los domingos, con una media de 1.375 personas. Está abierto los siete días de la semana. El horario es de 10.00 horas a 20.30 horas ininterrumpidamente durante esta época del año hasta octubre, en que se suele reducir el número de horas. Los adultos de 17 a 64 años tienen que pagar 4,50 euros; de 13 a 16 años, 2,25 euros, que es el precio para los jubilados. Para cubrir el capítulo de gastos tiene asignado un presupuesto anual de 1.700.000 euros. Cuenta con un personal propio (23 personas), desde servicio de vigilancia, taquilla, veterinaria, captación, conservación, administración y también dispone de un conductor.
Carolina González es bióloga y trabaja como conservadora del zoológico. Dice que tienen un proyecto educativo completo para adultos en edad escolar, además de un programa especial para el verano enfocado a educar a los niños. «Si a nosotros nos educaran en nuestra época, no pasaría lo que está sucediendo con la biodiversidad», señala. Precisamente, los colegios se están aprovechando de ello y van en aumento las visitas escolares.
Las mascotas
No se trata de disponer de una fauna exagerada, sino de tener en buenas condiciones los animales de que disponen. Por ejemplo, explica la bióloga, tenemos un tigre y nos permite compararlo con otros felinos.
Otro punto en el que Carolina González quiere hacer hincapié en el decomiso de los animales, sobre todo, en los exóticos. «Me gustaría hacer un llamamiento para evitar su compra. Estoy hablando de mapaches, tortugas de Florida y hasta de una pantera y monos», argumenta. Una madre le cumple el capricho al hijo y, cuando se cansa del animal, termina en el zoológico y puede crear un problema de saturación. «Si una persona no puede responsabilizarse de un animal que no lo compre para utilizarlo de mascota», señala.
De toda la fauna existente en A Madroa, dos crías de oso pardo son las que más llaman la atención. Tienen tres años y la bióloga los define como «encantadores». Se les ve felices y la gente los contempla con gran admiración. Entre los autóctonos, también está el zorro y, de las aves, destacan las águilas rapaces, buitres, cuervos... Algunas de estas aves están ahí por el simple hecho de haber caído heridas, tras recibir un disparo o chocar con un cable, incluso han sufrido amputaciones. Soltarlas sería enviarlas a una muerte segura.