El Celta tampoco sabe guardar su ventaja en el marcador en la Copa

X.R. Castro

VIGO

Tampoco en la Copa del Rey el Celta es capaz de guardar un resultado. De nuevo, como en la Liga, se puso por delante en el marcador, y aunque esta vez aguantó un tiempo con preponderancia al final el Málaga acabó remontando y eliminando a los vigueses de la Copa del Rey.

El partido se puso de cara muy pronto. En plena fase de tanteo, con el Málaga dominador y el Celta en la encrucijada, bastó la primera aproximación para adelantarse. Diego Costa, con un jugadón en la banda izquierda, sirvió un pase atrás para que Vara fusilase a Arnau por un disparo seco por el palo corto.

El tanto no amilanó al Málaga, que con balones largos y apertura a las bandas enseguida comenzó a encontrar espacios en la defensa viguesa. El primer aviso serio lo dio Gerardo, aunque su remate salió alto. Pero como a diferencia de los dos partidos de Liga la igualada no llegó a las primeras de cambio la defensa del cuadro vigués se fue asentando. Bien colocado en el centro del campo fue reduciendo a la nada el empuje local.

Además, mediado el primer tiempo el Málaga comenzó a fallar como una escopeta de feria en la entrega y al Celta sólo le faltó pisar área para aumentar el hueco en el marcador. Aún así los andaluces tuvieron el empate en una contra poco antes del descanso, pero Roberto Lago desvió lo justo el disparo de Cheli en uno de los pocos fallos de la zaga de Stoichkov durante todo el primer tiempo.

Fue el único momento de sufrimiento de un Celta que se marchó fortalecido al vestuario. Por fin parecía asentado, aunque arriba no hubo en el primer tiempo más disparo entre los tres palos que el gol.

El segundo acto comenzó con golpes. Para Diego Costa y Jorge y sobre todo con un Málaga con una marcha más. Los andaluces salieron en pos del equilibrio en el marcador.

Pero los vigueses no se amilanaron y una jugada individual de Vara debió suponer la sentencia. Lo hizo todo, desde recortar a un par de defensores hasta enviar un tiro ajustado que se perdió por centímetros.

Poco después el partido entró en otra dimensión. El Celta apostó por el trivote con Vitolo en el campo, pero un gol de Gaitán desde 40 metros dejó a los celestes sin nada que guardar. Como siempre, hasta ahora, llegaba el empate.

El tanto llevó además al Málaga a un estado de euforia y a ganar casi todas las batallas en el campo, especialmente en ataque. El Celta estaba contra las cuerdas y poco después cayó el segundo gol, pero curiosamente después de que Diego Costa fallase un gol debajo de los palos.

El Málaga marcó de penalti dudoso por una caída de Calleja. La pena máxima la transformó Apoño por el medio de la portería. Faltaban poco más de diez minutos para la conclusión y el Celta tuvo el balón pero no las ideas. Los andaluces se replegaron, perdieron tiempo y el equipo gallego apenas pudo crear oportunidades. Todo resultó estéril.