La falta de suelo industrial en el entorno de Vigo conlleva una serie de limitaciones para muchos grupos empresariales. En O Porriño la pujante industria tiene cada vez más protagonismo y gana terreno a la naturaleza. La merma de los humedales y la explotación de las canteras no convierte precisamente al término municipal en un ejemplo de proteccionismo.
Económicamente resulta más rentable dar más facilidades a las empresas que a la cerceta o al exótico pato mandarín que, aunque no está en peligro, ha llegado hasta estas charcas. El más de medio centenar de empresas del polígono industrial de As Gándaras aportan medio millón de euros en impuestos directos al Concello, dan empleo a 3.000 personas y generan una facturación anual superior a los 600 millones de euros.
Los empresarios de O Porriño tuvieron muchas facilidades en la época de la alcaldía del PP. Así el término municipal alberga a más de 200 fábricas.
Cuando llegó la nueva corporación, gobernada por un nacionalista, se produjeron algunos recelos. Pero el gobierno municipal ha tratado de despejarlos y ha adoptando decisiones como modificaciones en el PXOM, que permiten consolidar la industria del municipio. Pero chocan con otros planteamientos ecologistas.