Los marineros también tienen su escultura en A Guarda

J. L.

VIGO

vigo | El puerto de A Guarda es uno de los puntales de la economía pesquera de Galicia. No es fácil hacerse a la mar en esta zona, buena prueba de ello es el espigón rompeolas que protege su dársena. Por ello, la profesión de marinero es heróica en estas circunstancias.

En mayo de 1991, el colectivo pudo verse homenajeado con el descubrimiento de un monumento en la entrada del puerto.

Fue Antúnez Pousa el encargado de realizar un conjunto en piedra de Parga (Lugo), en el que se recogen diferentes momentos de la vida tradicional de quienes se ganan la vida en el mar.

Sin embargo, la única inscripción que se recoge, además de la firma del escultor, es el recordatorio de quienes eran los mandamás en aquel momento, es decir, Purificación Álvarez, como alcaldesa de la localidad, y Manuel Fraga, como presidente de la Xunta de Galicia.

El monumento contó con un presupuesto de catorce millones de pesetas y, sus orígenes, se remontan al año 1983, cuando era alcalde de la villa Díaz Ligero.

Antúnez esculpió el monumento con la firme intención de expresar la permanente unión que existe entre los hombres y la mar.