Despedidas y llegadas

Soledad Antón*+ soledad.anton@lavoz.es

VIGO

Cuarenta años de profesión no son nada. Que le pregunten si no al ya ex comisario jefe de Vigo, Manuel Mariño, que ayer colgó la placa tras cuatro décadas de servicio. Como es fácil imaginar, alguna lágrima derramó, no tanto por la marcha sino por el arrope de los compañeros, que escenificaron en una comida de despedida. Y es que no es fácil echar la vista atrás y recordar lo vivido, que fue lo que hizo Mariño a la hora de los discursos. Igual de difícil es ponerse a recibir regalos tan personales sin que aparezca el nudo en la garganta.

Sólo los policías que estaban de servicio, de baja (y de éstos últimos no todos), se perdieron la cita en el restaurante Don Pepe. Allí estuvieron, entre otros, el comisario jefe de Galicia, Luis García Mañá; los comisarios de las cuatro provincias, los subdelegados del Gobierno en Pontevedra, Ourense y Lugo, Delfín Fernández, Camilo Ocampo y Jesús Otero, respectivamente; el presidente de la Audiencia, Manuel Almenar; el juez decano, Bardají; Santiago Domínguez, López Peña... Y una ristra interminable de colegas. En total, más de doscientas personas.

Lo de la vena policial le vine a Mariño de nacimiento, ya que su padre también perteneció al cuerpo. Desde que en 1968 ingresó en la Policía Nacional pasó por muchos puestos antes de ocupar el de comisario jefe. De una cosa puede presumir, deja el cargo en el momento en que Vigo registra una bajada sustancial en la tasa de criminalidad. A los datos que Delfín Fernández ofreció hace 48 horas me remito.

Punto y seguido. Más que un adiós lo de ayer fue para Mariño un hasta luego. Digo en lo profesional, ya que aunque no llevará galones, ni tendrá número, ni portará placa, seguirá cotizando a la Seguridad Social. Supongo. Y es que acaba de contratar sus servicios Carlos Mouriño para que, a partir de ya, se haga cargo de la seguridad del Celta. Experiencia en el sector no le falta. Pues como diría un socio celeste, bienvenido al club.

Al son que más calienta. Ya que he sacado a colación al Celta no me resisto a contar lo mucho que les gusta la combinación playa-música a algunos de sus jugadores. Pudieron comprobarlo este fin de semana los bañistas de Saiáns. No puede decirse que Baiano, Nené y Souza trataran de pasar desapercibidos en el arenal, antes al contrario.

Aprovechando las prestaciones musicales (HF) del Corvette de Nené, aparcado a pie de arena, montaron una peculiar discoteca. Los más bailones agradecieron la puesta en escena, pero los que querían sosiego bajo la sombrilla se acordaban de sus familias. Claro que como estarán en Brasil...

Y, mientras tanto, Gustavo López machacándose en el gimnasio para no perder la forma mientras llega el nuevo fichaje. Lo del machaque es total a ratos. Y no me refiero sólo al apartado deportivo, sino al aguante que demuestra con algunos pesados que hablan, hablan y hablan. Lo más alto que pueden para que les escuchemos todos. Un consejo, si esos algunos hicieran sus ejercicios en silencio no sólo se lo agradecería Gustavo López. Pues eso.

Vacaciones con retraso. Javier Solana no perdona sus vacaciones en Bueu, como no lo hacen tampoco sus amigos Javier Rioyo, José Muñiz, Rosa Torres-Pardo, Lourdes Manzano, Jaime González Valcárcel... Claro que este año sus paseos a la orilla del mar y sus tertulias bajo la parra tendrán que posponerse hasta mediados de agosto. Por unas cosas o por otras, todos tienen compromisos hasta esa fecha. Por ejemplo Rosa Torres-Pardo está grabando un disco en Asturias con obras de Antón García Abril, y Lourdes Manzano no puede abandonar Madrid antes del día 10.

Con el que ya pueden tropezar en cualquier momento por Vigo es con José Antonio Alonso.