Diez años de fraternal relación llevan los municipios de Baiona y de Pornic. Amén de otros, les unen lazos marineros. Fruto de esos lazos, organizan cada verano, desde hace siete, una regata entre ambas poblaciones. La última no ha podido ser más accidentada. Tanto que apenas han arribado a la real villa la mitad de los 21 veleros participantes. El resto optó por dar la vuelta y regresar a Pornic. Por no faltar, no faltó ni siquiera algún problema médico, amén de roturas de material varias y otros contratiempos habituales. En resumidas cuentas, que Jesús Almuíña no pudo estrechar en la recepción de ayer todas las manos previstas. Menos mal que tuvo oportunidad de hacerlo el pasado día 13 en Pornic, donde viajó para participar en la celebración del décimo aniversario del hermanamiento. Al final, el primer velero en tocar puerto fue el Txole, del baionés Ignacio Sánchez. La alegría del resto de las tripulaciones no era menor que la del ganador. Entienden que el verdadero premio es disfrutar de la bahía baionesa. Y eso pillamos haciendo a algunos ayer a la hora del desayuno. También el décimo, en este caso con sabor a pintura. Ayer y hoy. Punto y aparte es el título que eligió Xosé Manuel Barreiro para la exposición que, hasta el próximo 29 de julio, puede contemplarse en el Balneario de Mondariz. La actividad forma parte del cumpleaños de la Fundación que preside Javier Solano, con la que el propio Barreiro ha colaborado en calidad de director de la beca de pintura Xavier Pousa. Precisamente, en una sala anexa, se muestra también una antológica de los trabajos de los becarios de paisajismo. La exposición y fallo del segundo certamen de fotografía abrirá la segunda parte del programa cultural de este décimo aniversario, que estará salpicado de actos hasta el próximo mes de abril. Que, según el secretario xeral del Servicio Galego de Saúde, son los que tienen algún valor. A la hora de recibir el Premio Sanitaria de manos del ex ministro Julián García Vargas, Cayetano Rodríguez Escudero vino a decir que consideraba el galardón no como reconocimiento a su persona, sino a un proyecto político sanitario y a todos los que, desde cualquier ámbito de responsabilidad de la sanidad gallega, ponen los conocimientos y los medios para impulsarla a altas cimas. Otros galardonados este año fueron el director de Formación y Calidad Sanitaria de Extremadura, el director general del Hospital Clinic de Barcelona y el director de Farmacia del Gobierno Vasco. Rodríguez Escudero terminó sus palabras de agradecimiento parafraseando a Shakespeare: «En este minuto hay mucha vida». Y muchas vidas, añadió de su cosecha. «A todas ellas les debo lo que soy y les dedico este premio». Amén. Hoy es el día. El Dux abre sus puertas. Si hemos de hacer caso a Gerardo Lorenzo estamos ante un concepto diferente de local de copas. A ver.