La Mirilla
22 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Que podían frenar el deterioro del planeta, pero que no se ponían manos a la obra porque unos pocos miles habían decidido que el progreso lo impedía. Hasta que se pusieron. Y, con gran dificultad y no pocos atrancos, están en ello. Si hemos de hacer caso a los expertos, el cuento todavía puede tener un final feliz. Un grupo de ellos van a reunirse hoy en Barcelona en el primer Encuentro Internacional de los Árboles en el que, entre otras cosas, está previsto presentar un plan para plantar cien millones de nuevos ejemplares. De acuerdo con el programa allí estará el ex presidente más verde de Estados Unidos, Al Gore. Y allí estará también Javier Montalvo, profesor de Ecología Aplicada de la Universidad de Vigo para el que los montes guardan muy pocos secretos. De hecho, es una de esas personas a las que los árboles no le impiden ver el bosque. Montalvo participará en concreto en una mesa redonda sobre la función social, económica y medioambiental del árbol. El profesor lo tiene claro a la hora de abordar acciones encaminadas a frenar el cambio climático: «Lo más eficaz a corto plazo es frenar la deforestación que se concentra en las regiones tropicales y que es una de las principales fuentes de CO2. Paralelamente, en Europa deben realizarse plantaciones adaptadas al cambio climático, que contribuyan al desarrollo sostenible y que actúen como sumidero biológico de las emisiones de CO2». Según Montalvo, dichas plantaciones ayudarán, a largo plazo, a compensar las emisiones de otros ecosistemas forestales, tanto las derivadas de incendios, caso de Galicia, como los resultantes del propio calentamiento global. No es la primera vez que cuento en esta sección los grandes profesionales que tenemos bien cerca y lo poco que los valoramos. Lo que tiene de bueno (a mayores) el profesor Montalvo es que tan pronto es invitado a participar en sesudas sesiones científicas, como organiza salidas didácticas al monte con escolares de corta edad para demostrarles a pie de obra los estragos que provocan los incendios cuando no la mano del hombre. Y las dos tareas las aborda con el mismo entusiasmo. Pueden preguntárselo, sin ir más lejos, a los alumnos del colegio público de Vincios, a los que el pasado día 6 ofreció una lección impagable mientras recorrían los montes de la zona. En un acto por momentos emotivo (alguna lágrima asomó), celebrado en la escuela universitaria del Meixoeiro, recibieron ayer sus acreditaciones los alumnos de la promoción número 27 de Enfermería. Arropados por familiares y amigos, los ya diplomados vieron recompensado tanto esfuerzo. Atrás quedan tres años de apretar los codos, de asignaturas-hueso, de exámenes y de notas (buenas, regulares y de las otras) aunque, como les recordó Iván Area, vicerrector de Relaciones Institucionales, eligieron una profesión en la que el aprendizaje no termina nunca. Una cosa buena tiene este colectivo de estudiantes, y es que se familiarizan con el trabajo casi desde el primer día (es lo que tiene estudiar en un hospital), con lo cual ya no les esperan muchas sorpresas. Es la pregunta que se hacía un lector después de contemplar amarrado en puerto al Argos Vergara. Es que el barco es un calco del Estai, comentaba el hombre. Es que es el Estai, le dije. A partir de ahí la conversación se tornó nostálgica. El lector (Enrique dijo llamarse) contó que fue una de las miles de personas que buscó un hueco en el pantalán numero tres aquel 23 de marzo de 1995 para recibir a la tripulación. Que fue de los que se emocionó. Y que cuando ayer vio atracado el Argos Galicia tuvo una sensación extraña. Como un déjà vu. Pues sí, era el Estai La Federación de Peñas Recreativas estará mañana de fiesta. Habrá, claro, juegos populares, música y comida popular. Quedan avisados.