La Mirilla
02 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Es lo que cuenta aquel aserto sobre el dinero y la santidad. Aunque hay casos en los que ni siquiera la mitad, sino cero patatero. Es lo que ha pasado con aquel proyecto que, liderado por Laureano Gómez, pretendía unir, a través de una ruta en kayak, la Redondela de Xan Carallás con la de Huelva. Cuando todo estaba ya atado y bien atado (eso creían), el gobierno de Xaime Rei optó por desmarcarse. Primero fueron los concejales de Cultura y Deportes los que empezaron a dar largas, para terminar por hacerlo el alcalde en persona. Todas bastante peregrinas a juicio de Gómez, que lo único que pudo sacar en limpio es que La Redondela onubense les parecía poca cosa a su lado. Una cosa está clara, por dinero no puede ser, ya que todo lo que tenían que poner eran 2.000 euros, cantidad destinada a desarrollar una serie de actividades paralelas con escolares, en las que participaban los colegios del municipio. Del verdadero coste de la expedición, 30.000 euros, se hacían y se siguen haciendo cargo una serie de patrocinadores que, dicho sea de paso, están muy interesados en el proyecto. Tanto que, con Rei o sin él, va a hacerse igual, aunque obviando la parte institucional. Laureano Gómez compartirá expedición con Estefanía Vázquez. Llevan meses entrenando en aguas de la ría y nada les va a frenar, máxime tras saber que en La Redondela del sur les están esperando con los brazos abiertos. «Lo tomaremos como un reto deportivo», dice Gómez. Aunque todo el trabajo previo está prácticamente ultimado, han decidido posponer la salida hasta septiembre. «Queremos que todo este lío se enfríe y evitar posibles confusiones», explica Gómez, que no quiere que nadie piense que el Concello de Redondela es el que hace lo que en realidad no hace. Pues eso. No es la primera vez que Laureano une pueblos con el deporte como nexo. Hace dos años se marcó 3.027 kilómetros en bicicleta para unir las 19 Guardias que hay en la península, entre ellas la de la desembocadura del Miño. No lo digo yo, lo dice un jurado profesional del sector, la prensa especializada y los clientes que, en definitiva, son las voces más autorizadas. El caso es que es el segundo año consecutivo que se hace con el galardón, que acaban de recoger Amalia Gallego hace unos días en Madrid. Prueba de que el establecimiento no sólo no tiene que tener complejos ante nadie, es que se tutea con los mejores del mundo. Así, el año pasado compartió protagonismo con el húngaro Géller, que el jurado consideró el mejor balneario internacional. En esta ocasión el premio en dicho apartado fue para el Fregate Island Private de las Seychelles. O sea, un paraíso dentro de otro paraíso. También hubo un premio especial para el suizo Terme Vals. Lo dicho, complejo ninguno.