La mitad de la madera quemada por los incendios en Domaio sigue aún sin talar

J. Santos CANGAS

VIGO

El valor cayó hasta los 260.000 euros, menos de la mitad de lo previsto meses atrás AGOSTO DEL 2006 MAYO DEL 2007 Los comuneros sólo pudieron replantar 35 de las cerca de 400 hectáreas arrasadas

19 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?a mitad de la madera quemada el pasado verano en el monte de Domaio está todavía sin talar. La Xunta dividió las aproximadamente 400 hectáreas afectadas por el fuego en seis lotes. El número 1, que corresponde a la ladera que se ve desde el puente de Rande, es el único que fue talado y retirado. La venta de la madera proporcionó a los comuneros unos ingresos de 78.000 euros. Se trata de pinos y eucaliptos de cierto porte. Seis meses antes de los incendios, la junta de montes había realizado dos talas en una superficie de aproximadamente 10 hectáreas. El lote número 6, que se extiende desde Chan de Arquiña hacia Santomé de Piñeiro, está en proceso de corte. La madera salió a subasta en tres ocasiones, bajando en cada una de ellas su precio hasta ser vendida a una media de seis euros la tonelada. Los comuneros habían valorado la totalidad de los árboles quemados en 600.000 euros. El precio cayó hasta los 260.000. Los lotes 2 y 3, una superficie limitada por San Adrián, San Lourenzo y Chan de Arquiña, salieron también a subasta, pero no comenzó aún la tala. Los lotes 4 y 5, que lindan con San Adrián, San Lourenzo y A Chan de Lagos. Fueron adjudicados por la Xunta por adjudicación directa y el procedimiento de venta de pago por tonelada extraída. Es un sistema que no gusta nada a los comuneros, ya que tiene que estar pendientes de las cantidades que retira la empresa adjudicataria para evitar conflictos. «Non é nada interesante para as comunidades de montes; o mellor é a adxudicación da madeira en pe», dice Juan Santos, presidente de los comuneros de Domaio. Prevención de incendios La junta de montes de Domaio se propone adoptar una serie de medidas para prevenir nuevos incendios. Los dos grandes fuegos sufridos en los últimos doce años (en 1995 y en 2006), se extendieron de forma muy similar. Se generaron en San Adrián (Vilaboa) y avanzaron, empujados por el viento, hacia Domaio y Meira. La primera medida será ampliar el cortafuegos existente que baja desde el lugar de Pedras Negras hasta el puente de Rande. La segunda, dejar libre de vegetación o plantar árboles para que funcionen como barrera natural contra el fuego, a cinco metros a cada lado de la pista que va paralela al cortafuegos. La tercera es mejorar la capacidad de los tres depósitos existentes y también sus accesos. La cuarta es abrir una pista (está ya solicitada autorización a la Xunta) desde Os Currás hasta O Latón, en la llamada Cabeza da Borna. Las repoblaciones mayoritarias serán de pino y eucalipto, las dos especies que mejor vegetan en la zona rocosa. Desde el verano, los comuneros sólo pudieron repoblar 35 hectáreas. El retraso en los trabajos de tala están provocando la paralización del proceso de repoblación