Un juglar a golpe de pedal

Monica Torres
M. Torres A GUARDA

VIGO

Crónica | La otra Vuelta a Galicia Un cuentacuentos de Pías, residente en A Guarda, recorrerá más de 4.000 kilómetros en 70 días de bicicleta, actualizando en su blog las imágenes e historias de cada jornada

15 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

«Érase una vez un hombre, revolucionario de nacimiento que, un día, se soñó en bicicleta recorriendo Galicia y narrando, su verdadera vocación, las historias que a su paso le fue dictando su camino...». Ésta es la única parte de la crónica que no es «cuento». Su protagonista se llama Benito Guerreiro, es de O Rosal, aunque desde hace dos años vive en A Guarda y, el jueves, subirá a su bicicleta para narrar en primera persona el nudo y el desenlace (con final feliz), de su nueva aventura. Recorrerá más de 4.000 kilómetros, los 315 municipios gallegos, en 70 días. Experiencias y escenarios con los que este cuentacuentos retroalimentará su historial y escribirá cuantos episodios encuentre a su paso en su blog, «avoltascoscontos.com». Amigos, curiosos y todo aquel que quiera compartir su experiencia puede acceder a su cuaderno de bitácora que irá actualizando e ilustrando con imágenes en cada jornada. La libertad Benito Guerreiro abandonará el jueves por la mañana su minipiso de 30 metros cuadrados en A Guarda, después de fotografíar el Santa Trega. Desde allí tomará la carretera hasta los molinos de O Folón, segunda parada, imagen, y actuación, ya que sobre las once de la mañana presentará algunos de sus monólogos en este municipio antes de partir hacia Tui, donde pernoctará, no sin antes recoger la imagen de Tomiño, «la del Monte Tetón, porque es donde están los petroglifos más antiguos de Galicia», señala el moderno juglar. Benito, que se define a sí mismo como muy tímido, no busca el protagonismo, «sólo ser libre y coherente conmigo mismo». Durante estos dos últimos meses ha elaborado la ruta para poder recorrer todos los municipios de la geografía gallega en el menor tiempo posible y, cinco pueblos más. Así Guerreiro pasará también por Monçao y Cerveira, Asturias, León y Pías, el pueblo zamorano del mismo nombre que el suyo, «porque soy defensor de la multiculturalidad». Una aventura que sufragará con los ahorros de algunos monólogos, el establecimiento «Art café» de A Guarda y las empresas de informáticas que subvencionan parte de su dominio de internet. El resto será el día a día, con las actuaciones que consiga en cada potencial escenario, en cada municipio donde, por otra parte, reivindicará de esta forma, «más espacios para la cultura y, en especial para los cuentacuentos». A sus 38 años años, puede decir que ha trabajado en casi todos los sectores, desde gasolineras al campo o el mar, pasando por eventos deportivos, «y que fui dejando cuando ya no sentía lo que estaba haciendo». Dejarse la piel Recién llegado del mar, donde estuvo embarcado, en el sueño de una siesta, se percató de qué quería hacer, y, «yo soy de los que, como crea en algo, me dejo la piel, lo único que hay para toda la vida es la libertad». Para ser libre es austero. Vive en un minipiso por convicción, porque considera que nos hallamos en una sociedad demasiado opulenta. Contra sus excesos van dirigidos sus relatos que tienen siempre su moraleja. Benito Guerreiro no sólo pretende entretener sino introducir una conciencia crítica.