Palabra de mujer

La Voz

VIGO

XOÁN CARLOS GIL

? Non quero ser a sombra permanente, a noite escura e ti o temporal. Quero ser alguén que reaparece, alguén que nunca vai voltar atrás». El verso forma parte de un poema de Uxía Senlle, al que la cantante acaba de poner música. Lo hizo expresamente para la concentración convocada por la Rede de Mulleres Veciñais y celebrada ayer en la calle del Príncipe contra los malos tratos. Uxía fue también la encargada de leer el comunicado de solidaridad con las mujeres (demasiadas) que están sufriendo en sus carnes la violencia de género. Sus palabras sonaban a denuncia desgarrada. Nada distinto de lo que hacen a diario tantas personas sin conseguir poner coto a tanto disparate, a tanto dolor. Vino a decir lo que ya sabemos, que las mujeres siguen muriendo por salir de la cárcel de los sentimientos. Y vino a pedir lo tantas veces exigido, que la sociedad entera, con fiscales, jueces, policías y gobernantes a la cabeza, tiene que formar una piña para garantizar el derecho a la vida. «De eso depende nuestra dignidad». Y también que el título del poema que un día salió de su pluma, Adeus, no siga siendo una terrible premonición. Rosa Fontaiña, coordinadora de la Rede, recuerda que son muchas las mujeres que llaman a la puerta de la asociación en demanda de ayuda. «Para que cada día sexan menos as que teñan a necesidade de facelo, é preciso comprometernos no camiño da igualdade». Casi desconocida Pasó la vida de puntillas. Es una afirmación en la que todos están de acuerdo cuando de la que hablan es de María Mariño, la escritora a la que este año se dedica el Día das Letras Galegas. Hubo un tiempo en el que llegaron a pensar que ni siquiera había existido. Pero sí. Esta curiosa historia fue una de las que contaron el pasado miércoles María Xosé Queizán, Román Raña y Camino Noia a propósito de la presentación del último volumen de la Festa da palabra silenciada. Lo previsto era que muchas voces, entre otras las citadas, pero también las de Anxo Angueira, Mon Santiso, Álvarez Caccámo... nos pusieran a los presentes al cabo de la calle de la vida y la obra de María a través de un vídeo de casi una hora de duración. Pero la tecnología juega a veces malas pasadas. Ésta fue una. El proyector dijo que no y fue que no, así es que Queizán, Raña y Noia no tuvieron más remedio que contarlo todo (o casi) en vivo y en directo. Contaron, por ejemplo, que hubo un tiempo en que todos pensaban que María Mariño era una invención de Uxío Novoneyra primero y de Méndez Ferrín a continuación. Porque era el primero, vecino de María en las tierras de O Caurel, el que gustaba de leer a cuentos querían escuchar una ristra de poemas que llevaba en unos papeles espachurrados en un bolsillo. Para entonces María ya había muerto. Por fin un día pudo documentarse todo cuanto Novoneyra decía y hacer un hueco a la escritora en el lugar que le correspondía. O casi. Lo que vale el tiempo Lucía Molares, esa concejala que parece omnipresente porque está en casi todo, fue ayer la encargada de dar el pistoletazo de salida al Banco de Tiempo. ¿De qué se trata? Pues tal vez de uno de los mejores inventos para un siglo de agobios, de horarios infernales y, por lo mismo, de tiempos más que raquíticos para tantas cosas importantes. Los bancos de tiempo no son más que espacios concebidos para impulsar y favorecer los intercambios de minutos, horas... en, definitiva, tiempo entre las personas. Fulano dispone de una hora entre las once y las doce, que puede cambiar por la que Mengano tiene libre entre las seis y las siete. Cualquier camino que lleve a la conciliación de la vida familiar, laboral y personal siempre será bienvenido. Se están dando los primeros pasos, pero la iniciativa está llamada a ser un éxito. Al tiempo.