Se proyectó un tranvía funicular al monte del Castro

La Voz

VIGO

El intento se hizo en 1947, cuando el Concello quería municipalizar el servicio

29 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Los tranvías son como adorables fetiches para muchos vigueses, que los recuerdan con satisfacción. Quizá no sepan la mayoría, no obstante, que allá por 1947 el Ayuntamiento, que presidía un buen alcalde llamado Luis Suárez-Llanos Menacho, sacó a concurso la concesión de un tranvía funicular al Castro, con estación de arranque en la avenida de Montero Ríos. Al concesionario de aquel servicio, que previsiblemente podría haber sido la propia compañía tranvíaría que funcionaba desde 1914, se le otorgaba la instalación y explotación, en exclusiva, de un parque de atracciones en el monte. Aquel ambicioso proyecto no fue posible. Coincidía de alguna manera con el que defendió antes y después, en innumerables ocasiones, Gerardo Campos Ramos, viguista que, por cierto, fue presidente de la Compañía Tranvías Eléctricos de Vigo en el período de la guerra civil. Aquel mismo año, el citado alcalde, que también fue presidente de la Diputación, presentó ante el pleno la municipalización de aquella compañía. Se aprobó una moción en la que apuntaba la necesidad de dotar a Vigo de nuevas líneas de transporte en zonas urbanizadas o por urbanizarse y también en aquellas otras que habían aumentado sensiblemente la población. Suárez-Llanos defendía que la iniciativa privada no podía dar cobertura a aquellas importantes necesidades, por ser de carácter público el interés que encierra este servicio, según expresión del propio regidor. Tampoco aquella iniciativa municipalizadora de los tranvías se hizo realidad, como no resultaría posible en otras ocasiones en que se planteó. Allá por 1950, con tres décadas y media largas de servicio, la compañía tranviaria contaba con 53 automotores de viajeros, en lugar de los 20 que tenía inicialmente, 18 remolques también para pasajeros y 16 vagonetas de mercancías para la línea urbana, en tanto para el ferrocarril al Val Miñor disponían de 10 coches de viajeros, 9 remolques y 17 vagones de mercancías. Por entonces, cuando los tranviarios ofrecían a los clientes tan nutrida tropa, era relativamente frecuente que en algunos medios se diera por condenados a muerte, con relativa facilidad, a los tranvías. Lo cierto es que, como es bien sabido, resistirían casi dos décadas, hasta aquella operación de Portanet con actuación judicial incluída, por las dádivas hechas por el concesionario de los autobuses a un nutrido grupo de concejales. En el verano de 1959 se había llegado a publicar en el Boletín Oficial del Estado un anuncio para la concesión de líneas de autobuses. Todavía después de aquello se adquirirían por la antigua concesionaria, es decir la del tranvía, varios trolebuses para mejorar el servicio. Al llegar la nueva empresa, más de 600 familias tuvieron problemas con la pérdida del puesto de trabajo.