IN VICUS | O |
16 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.A los gallegos se nos conoce y estima por nuestra imaginación, por nuestra capacidad de ensoñación entre brumas de mitos druidas y breoganes aguerridos. Inspirados por las nieblas surgidas entre los espesos bosques y los ríos cantarines que los surcan, las hermosas y salvajes playas y los altos picos de las montañas, aislados del resto del mundo por una orografía difícil, hemos sabido superar nuestra soledad elaborando nuestro propio imaginario. Gracias a ello, insignes escritores, músicos y pintores jalonan nuestra historia de una creatividad sin límites. ¿Podrían enmarcarse en esta larga tradición los proyectos que los partidos políticos están proponiendo para nuestra ciudad de cara a las elecciones del año que viene? No sé yo si será ciencia ficción. Los vigueses empezamos a estar hartos de que todas las ideas se centren en ganar terreno a costa de la ría, eso sí, siempre alegando que se regenera el litoral, y en crear centros comerciales y áreas recreativas para gastar dinero, en lugar de expandir de forma racional nuestra ciudad hacia el tan olvidado y deteriorado rural. Nunca se presentan ideas sin ánimo de lucro para rehabilitar el casco vello, recuperar entornos y la naturaleza y crear riqueza respetando el medio ambiente. Habida cuenta de las inundaciones de este año en zonas en las que se había construido sobre marismas y playas, de las dificultades que todavía presenta, por ejemplo, el túnel de beiramar, el deterioro del paseo de Bouzas en terreno ganado al mar, es lícito preguntarse si estos proyectos además de no deteriorar más nuestra ría serán capaces de soportar las inclemencias que el cambio climático amenazan con traer.