Los empleados del Banco de Galicia de la calle Policarpo Sanz pidieron la ayuda de la policía después de que un cliente la emprendiese a patadas y golpes con el mobiliario de la sucursal. Esa era la forma de protestar del individuo porque el banco le quería cobrar una comisión de 1,5 euros para hacer efectivo un cheque de otra entidad. Un trabajador le mostró el tablón de anuncios para que comprobase que dicha carga estaba autorizada por el Banco de España. El cliente, de unos 30 años, insultó a la plantilla, tiró la documentación que tenía un directivo sobre su mesa y pataleó un sofá. Cuando se calmó, aceptó pasar a cobrar el cheque pero el cajero le mandó aguardar su turno en la cola, lo que le puso aún más furioso. La policía llegó en tres minutos pero el hombre se había ido.