IN VICUS | O |
27 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Que el edificio de nuestro ayuntamiento agrada a pocos no es ninguna novedad. La tendencia arquitectónica de los años sesenta y setenta que primaba la altura frente a la nobleza y la belleza, los materiales "modernos" frente a los tradicionales, más armoniosos, impuso una estética de "torres" consideradas "lo último" en su momento pero que, con el paso de los años, y no demasiados, han demostrado ser incómodas y envejecer mal. Desde el "cincuentón" Hospital Xeral anticuado, mal distribuido, deshumanizado e insuficiente hasta el ayuntamiento, casi todas las construcciones de los setenta, sedes de instituciones u organismos relevantes de la ciudad son lugares para esconder y no presumir en contra de lo que sucede en la mayoría de las villas de nuestra Comunidad Autónoma. Teniendo el hermoso precedente del antiguo ayuntamiento, un edificio noble y sencillo en la plaza de la Constitución, resulta incomprensible que, en el solar donde ahora se encuentra la sede del gobierno local, no se hubiera construido de forma racional con un mejor aprovechamiento del espacio y sin estropear las magníficas vistas desde el Castro. No satisfechos con la falta de previsión sobre el crecimiento de la urbe que obligó a erigir otro edificio para la concejalía de urbanismo se ha desaprovechado un importantísimo espacio en la Plaza del Rey en la que, salvo las concentraciones de protesta, algún evento cultural veraniego y la colonia de felinos que tímidamente se asoma para tomar el sol en uno de sus rincones más apartados, para poco más sirve. Por todo ello y aunque no sea práctico, es de justicia reconocer el buen gusto de la Alcaldesa en la elección de su nueva sede.