Bebé rico, bebé pobre

| LUIS C. SAAVEDRA |

VIGO

CONTRAPUNTO

28 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL MISMO día que el bebé de Ponteareas fallecía, se anunciaba el embarazo de la princesa Letizia. Qué distintos futuros tenían o tienen marcados ambos. Uno sería simplemente un niño de tantos, como mi hijo; y el otro, de entrada, será un grande de España, un futuro príncipe o princesa, con una larga nomenclatura del tipo María Cristina, Isabel, María de las Mercedes, o algo por el estilo; con mucha raigambre y abolengo; en masculino, si es, será Fernando, Felipe o Carlos. Aarón, por el contrario, era alguien que nació sin pretensiones, sin niñera, sin médicos privados, sin nadie, salvo sus papás que vigile cómo va con los deberes, y mucho menos sin tener derecho a los sinónimos de alteza, graciosa majestad o giros forzosos por el estilo. En España cohabitan y ya se desposan reyes y vasallos, pero me confunde, por eso mismo, por qué los miembros de la Corona todavía no han adoptado niños.