CONTRAPUNTO
25 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.VIGO es cambiante y por eso hasta las decisiones más sopesadas pueden modificarse en cuestión de segundos. Sólo así se puede explicar que la alcaldesa acuda en persona a la Xunta para pedir que se aplique la excepcionalidad al Plan General vigués, para que no se paralice en un proceso de comprobación de su cumplimiento respecto a las normas ambientales europeas, y que tan sólo quince días después el mismo gobierno municipal diga que no necesita ese trato de excepción. El baile de la depuradora, ahora en Bouzas, ahora en Baiona, certifica que el cambio de decisiones es ya casi una costumbre, como ocurrió respecto a la ubicación de Balaídos, la colocación de la alcaldía en el Cambón, y otras mudanzas de opinión que no hacen más que dejar claro que invertir en Vigo es difícil y arriesgado, porque lo que ahora es sí, mañana es no y en todo caso arriesgado, porque Vigo si que es excepcional.