Análisis | Una salida cegada
14 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El proyecto de Plan General de Vigo contempla ubicar la nueva depuradora en el relleno de Bouzas. Basándose en esta previsión, la Consellería de Medio Ambiente ha decidido dar vía libre al texto urbanístico en lo que concierne a la solución de los problemas de depuración de la ciudad. Esta es, en síntesis, la explicación que ha dado Manuel Vázquez tras su reunión con la alcaldesa. A mayores, el responsable autonómico considera que no puede hacer otra cosa que atender al contenido concreto del Plan General, sin tener en consideración otras variables. Se refería Vázquez, con seguridad, a la conocida oposición del puerto a la ubicación allí de la depuradora. Sin embargo, el conselleiro no ha tenido en cuenta documentos incluidos en el expediente del Plan General. Uno, la alegación presentada por el anterior presidente del puerto, el popular Julio Pedrosa, oponiéndose a situar la planta depuradora en el relleno de Bouzas. Tampoco el informe preceptivo del actual presidente, el socialista Abel Caballero, en la misma línea. La oposición del puerto, titular de los terrenos, convierte en papel mojado la propuesta de Bouzas, algo que saben todos los grupos municipales y el propio conselleiro. Por tanto, seguir con esta ficción de una estación depuradora virtual en el relleno carece de sentido, aunque de momento permite ganar tiempo y seguir con la tramitación del Plan General. La posibilidad de forzar al puerto a aceptar la depuradora entra dentro de lo posible, aunque es especialmente complicado. La normativa legal establece que tras un informe desfavorable como el del puerto, la única solución es el inicio de conversaciones para deshacer el entuerto. De no conseguirse en el plazo de seis meses, la solución quedaría en manos del Consejo de Ministros. Nadie se imagina que Zapatero y su gobierno decidan transcurrido este plazo forzar al responsable portuario a aceptar una instalación de saneamiento. Por tanto, salvo un milagro o una triquiñuela ahora mismo inimaginable, la opción de este punto del litoral vigués parece condenada al fracaso. Adelantándose al bloqueo, la alcaldesa ha buscado una solución como la de Baiona, que la Xunta ha vetado. Su planteamiento le genera problemas en esta villa, pero resuelve sus dificultades en la ciudad por la que será candidata en unos meses y traslada la pelota al tejado de Santiago. Lo que nadie acierta a explicarse es como podrá salir adelante un Plan General que no resuelve la carencia de una depuradora imprescindible. Porque Medio Ambiente ha dejado claro que sin planta de saneamiento el proyecto urbanístico quedaría cojo y no sería viable. Un auténtico galimatías.