Indignación en el Casco Vello por la altura del Centro Comercial A Laxe

VIGO

JORGE PÉREZ

Vecinos y comerciantes denuncian la pérdida de vistas desde el mirador de A Pedra La población teme que se hayan superado las dimensiones anunciadas

07 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?or si era poco el malestar existente entre la población del Casco Vello por el abandono que sufre el barrio, las dimensiones que está adquiriendo el edificio del centro comercial A Laxe han acrecentado la indignación. La altura alcanzada en la parte derecha de la construcción resta visibilidad desde el mirador de A Pedra, algo que, según los vecinos, se les aseguró que no sucedería. Tras las protestas que tuvieron lugar en su día con motivo del inicio de las obras, la Zona Franca había informado que la altura no excedería de quince metros. Los habitantes sospechan ahora que no se cumple y exigen garantías. La asociación de vecinos mostró ayer su preocupación por el tema y anunció que llevará a cabo gestiones para comprobar las medidas y cómo quedará el edificio. No obstante, el presidente, Henrique Macías, advierte que tal como está en la actualidad ya afecta a las vistas del mirador de A Pedra de forma considerable, lo que ha provocado disgusto entre los ciudadanos, al tratarse de uno de los atractivos del Casco Vello. En el mismo sentido se pronuncia la presidenta de los empresarios y comerciantes, Itos Domínguez, quien transmite la indignación del sector por «la mole» que se construye en la dársena de A Laxe. Buena muestra de la visibilidad que ha eliminado es que ahora no se divisa la zona del muelle en la que se celebraron los conciertos de La Oreja de Van Gogh y Sabina. Domínguez pedirá la revisión del proyecto para esclarecer todos los detalles, como el lugar en el que irá colocada la pasarela y las modificaciones que ha sufrido. Los representantes vecinales y empresariales pedirán explicaciones tanto a la Zona Franca, promotora de la actuación, como al Concello, para que controle si la obra se ajusta al proyecto. Uno y otro colectivo aseguran que el tiempo no ha hecho más que dar la razón y que el edificio supone un obstáculo más entre la ciudad y el mar. El proyecto original, obra del arquitecto navarro Sáenz de Oiza, fue modificado posteriormente para darle más altura. Tras las protestas ciudadanas se rebajó de nuevo unos metros. La idea es concluir el centro comercial en un año.