CONTRASTES
06 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EN país como el nuestro, donde la mujer ha tenido una presencia activa fundamental, no constituye sorpresa que haya nombres femenimos que son páginas fundamentales de su historia, desde Rosalía a Concepción Arenal o la Pardo Bazán en el campo de las letras. Porque en el de la pintura, la nómina es mucho más amplia y no menos señera. Bastaría recordar a Dolores Ruiz del Varo, Carmen Corredoira, Carmen Legísima, Julia Minguillón -la primera española en conseguir la gran medalla en las Exposiciones nacionales de Bellas Artes-, María Antonia Dans, María Victoria de la Fuente, Mercedes Ruibal, María Elena Gago, Berta Cáccamo y un amplio etcétera, especialmente entre las nuevas generaciones. Por todo ello, que nuestras salas y galerías acojan la muestra de una mujer no tiene nada de sorprendente. Así, en días próximos habrá dos exposiciones de firma femenina: Baley, en el Centro Social de Caixanova, y Usa en la Casa consistorial de Baiona. La primera tiene ya una larga carrera, iniciada con humildad allá por los años setenta y cointinuada con vocación, dentro de una tendencia impresionista, enérgica, de paleta variada, con la que cultiva el paisaje y el bodegón en realismo que no rechaza cierto intimismo evocador. Medio centenar de muestras, colectivas o individuales, avalan su carrera, pese a que nunca se haya sentido profesional, sino una enamorada de la pintura, que cultiva esa afición continuada, denodadamente, luchando con la sorpresa imponente que es siempre un lienzo en blanco hasta que en él esté, siquiera en parte, lo que sentimos y deseábamos pintar. Usa, de origen zamorano aunque residente en Galicia desde hace muchos años, y no pocos de ellos en Vigo, se formó junto a ese gran pintor que fue Segura Torrella, gigantismo de forma, rotundidad de dibujo, exultancia de color. Y acusa la infuencia del maestro, aunque, al fin, imponga en sus cuadros la visión personal que tienede la naturaleza, sea paisaje o bodegón floral lo que pinte, sin olvidar el retrato, escueto y expresivo. La materia es enérgica, la paleta intensa, casi violenta, para una pintura expresionista de mancha firme, de pincelada ancha y segura, de honrado hacer que la emparenta también con el espléndido Solana, aunque no haya en ella lo que de tétrico tuvo el genial madrileño.