Rosquillas, langostas y nieve alegran un fin de semana sin playas

La Voz LA VOZ | VIGO

VIGO

A Guarda se llenó de visitantes durante su tradicional fiesta gastrónomica marisquera Centenares de personas disfrutaron del esquí en pistas artificiales sobre arena

02 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Con el sol dándole la espalda a las playas, los vecinos de la ría de Vigo se entregaron a la gastronomía y las rebajas durante todo el fin de semana. Oportunidades no faltaban. En el menú de la jornada había langosta, rosquillas y productos artesanales de mercadillo medieval. La cita más esperada de la jornada era sin duda la fiesta de la langosta, un homenaje anual al marisco que este fin de semana sumaba su décimosexta edición. Y no defraudó. Cientos de personas se acercaro a A Guarda para probar el suculento sabor de la langosta, que ayer ser servía a partir de la una en seis restaurantes del municipio a un precio más o menos asequible: cada langosta costaba 35 euros, mientras que la media pieza cotizaba a 18 euros. Más baratas salieron las rosquillas de Gondomar, que volvían a la vida tras dos años de silencio en los que la fiesta no se celebró. Ayer sí lo hizo, y el éxito fue notable. El encuentro gastronómico, organizado por el Concello de Gondomar, se saldó con la ingesta de más de 10.000 rosquillas, repartidas en 2.500 raciones de dulces en tres versiones: hojaldres, melindres y boleardos. Todo ello regado con vino y gratis, que sabe mejor. Eso para llenar el estómago, porque más allá de la comida también hubo fin de semana. Para empezar, en Moaña celebraron un mercadillo medieval en el que se montaron más de cuarenta puestos de alfarería, joyería, perfumería, artesanía y comida, claro. Por allí parasaron cientos de vecinos y algún que otro forastero llegado para el Festichan, un festival de música que este año mejoró todas las expectativas de la organización. Nieve en la playa Y para reducir calorías tras langostas, rosquillas y lamprea saca (manjar al que se entregaron ayer en Mos), Nigrán y su playa América acogieron una prueba de snowboard. Y no es que el sol de verano cediese su sitio a un temporal, sino que allí se instalarón las pistas artificiales de Moviplaya, que vieron llegar a miles de personas. Cambiaron el sol de la playa por los placeres de la nieve y contemplaron una prueba con los mejores especialistas de snow de la península.