CONTRAPUNTO
10 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EN CUALQUIER ciudad del mundo se celebra la inauguración de un edificio o incluso la colocación de la primera piedra. Aquí no. Aquí se festejan las demoliciones. ¿Originalidad? Más bien, necesidad. A falta de cintas que cortar, el acontecimiento más importante en Vigo a medio plazo va a ser, no el derribo, sino el inicio del derribo de Casa Mar. Hombre, si el inmueble se viniera abajo de un golpe por una explosión controlada se podría entender. Pero que alguien se cargue un ladrillo de una pared y que el resto aplauda no es para tanto. Aún así hubo que aplazar el acto varias veces (después de diez años de retraso, qué más da ¿no?) para cuadrar las agendas de los altos cargos de la Xunta y del Ayuntamiento que saldrán en la foto. Y hay quien se ha agarrado una pataleta porque no ha sido invitado. Si pasa esto en el derribo, cómo será en la inauguración. manoli.sio@lavoz.es