Torres más altas cayeron

| CARLOS PUNZÓN |

VIGO

CONTRAPUNTO

10 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EN EL 2003 una gran sombra recaló en Vigo para cubrir de duda el futuro de la ciudad. Rascacielos de hasta 30 plantas surgieron de la mano del Concello en los guiones urbanísticos que los promotores celebraron como la Lotería de Navidad. Pero la oposición vecinal, la negativa a elevar la mancha de cemento que conforma Vigo, ha ido racionalizando un Plan General pensado sólo con el ánimo de convertir toda parcela libre en un seudopolígono y clavar en más de cien zonas del municipio las torres como bandera. Ahora, casi tres años más tarde la pretensión inicial se ha ido decantando, la ciudadanía ha exigido racionalidad y a riesgo de que los promotores nos llamen a todos paletos, que lo harán, el Plan comienza a pisar tierra y a limitar las alturas, aunque mantenga las más cercanas al litoral. Vigo ha ganado con el cambio y ha dejado claro que el Plan no era tan bueno y que siempre torres más altas cayeron.