Política Territorial descarta anular el documento urbanístico y opta por una solución negociada La presión política del BNG y el Plan General de Lugo condicionan el «sí»del Gobierno gallego al PXOM vigués
01 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La Consellería de Política Territorial tiene prácticamente decidida su postura respecto al Plan General de Ordenación Municipal vigués. Técnicos de la Xunta de Galicia estudian desde hace semanas el documento elaborado por el Concello y preparan algunas de las correcciones que le serán solicitadas a la administración local. Sin embargo, fuentes próximas al Gobierno autonómico confirmaron esta misma semana que está ya muy avanzada una decisión política «en positivo» respecto a la globalidad del texto. La autoridad urbanística gallega realizará matizaciones al diseño que será sometido a la aprobación del pleno, pero todo apunta a que en ningún caso supondrían la paralización del PGOM. El desbloqueo del urbanismo en Vigo se convierte así en una prioridad para el Ejecutivo de Emilio Pérez Touriño, por encima incluso de las reticencias mostradas por algunos de sus dirigentes respecto al modelo de ciudad propuesto. El plan general vigués será el más constructor de Galicia y habilitará suelo para la creación de un parque de viviendas próximo a las 137.000 unidades, lo que supone doblar la oferta actual. Esta clara apuesta por incrementar la capacidad inmobiliaria de la ciudad más habitada de Galicia, con un trazo de desarrollo que convertirá en urbano el 90% del suelo que hoy es rural, y que contempla más de una veintena de zonas con edificios de 24 alturas, no es compartida ni por el grupo municipal socialista vigués, ni por el entorno directo de la propia conselleira de Política Territorial. No obstante, la Xunta tiene casi decidido que sus aportaciones o críticas al documento no impidan en ningún caso la continuidad de su tramitación. Estas consideraciones, algunas de las cuales serán de obligado cumplimiento, se limitarán a «velar estrictamente» por el cumplimiento de la legalidad y dejarán en manos del Ayuntamiento el modelo de urbanismo que dominará en el municipio los próximos años. Razones de fondo Si bien es cierto que la Xunta nunca ha hecho pública de forma clara su postura respecto al Plan vigués, y las declaraciones del presidente Touriño o de su conselleira de Política Territorial, María Xosé Caride, se limitaron a solicitar agilidad administrativa en Vigo, la realidad es que esta transigencia con el modelo urbano incentivado desde el Concello puede resultar contradictoria con la posición política mantenida por el PSOE en Vigo. La realidad es que el problema de fondo tiene una profunda carga política. De un lado, el alcalde socialista de Lugo, López Orozco, tiene muy avanzado un documento urbanístico que aprobará la Xunta y que es muy similar al PGOM vigués. La capital lucense prevé habilitar suelo para 120.000 nuevas viviendas (76.000 en zona urbana y 44.000 en el rural), en función de una optimista previsión demográfica que vaticina una población de hasta 340.000 habitantes en las próximas dos décadas. Y por otra parte, destacados miembros del gabinete del BNG en la Xunta, como el actual director del Instituto Galego de Vivenda, Daniel Pino, participaron activamente en la elaboración del Plan vigués, en su etapa al frente de Consultora Galega, la adjudicataria de la redacción del PGOM. El BNG, que siempre apoyó el documento en Vigo, presiona también desde Santiago para sacar adelante el documento.