PERISCOPIO | O |
03 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La cuestión está que arde, pero es compleja y muchos se resisten a darle crédito. Ocurre que el estridente motor del BNG está perdiendo fuelle por la siniestra. Un sector de la militancia no aprueba el corte moderado con el que Quin y los suyos están mandando en la Xunta. Aseguran que el Bloque se ha centrado tras haber tocado el poder y exigen una vuelta a las raíces, al independentismo y la reivindicación a pie de calle. Destacados miembros de la CIG y de comités estudiantiles han escenificado su cabreo alejándose de la UPG. Algunos de ellos promueven una nueva corriente que actuaría como recogedor de cabreados. Donde más éxito parece cobrar la idea es en Santiago y en Vigo. En la una por que es donde más cerca se percibe el aroma oficial de la Xunta, y aquí por algunas actuaciones del grupo municipal (léase PXOM) siguen sin gustar a los parroquianos. De momento todo son rumores y conjeturas, pero quédense con el aviso, porque podría dar mucho que hablar. En las filas del PSOE vigués, el aparente estado de tranquilidad que aporta el viento electoral a favor no mueve las velas como cabía esperar. Hay sectores dispuestos todavía a ponerle puertas al campo. Pese a que Santiago y Madrid parecen tener claro que Abel Caballero será el candidato de las próximas elecciones municipales, entre bambalinas los hay dispuestos a montar escaramuzas para cuestionar las formas. La primera batalla será exigir primarias, aunque éstas sean al final testimoniales. A Gallego Lomba, jefe local de los socialistas, le quedan meses de negociación hasta septiembre para abortar estos intentos de romper la presunta calma.