Reportaje | Tercera muestra de la Almoneda El Colegio del Instituto Social de la Marina de Panxón acoge durante todo el día de hoy la última jornada del certamen de antigüedades de Nigrán
25 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La feria de antigüedades Almoneda de Nigrán abre sus puertas hoy por último día en el colegio del Instituto Social de la Marina de Panxón. Seguramente muchas personas sentirán algo de nostalgia por tiempos pasados al visitar cada uno de los 21 expositores que componen esta muestra organizada por la concejalía de Cultura. Muchos artículos no son tan antiguos, pero sí tienen un valor en sí mismo porque ya han dejado de producirse y nos remiten a tiempos que hemos vivido y que ya se van quedando un poco lejanos. Muñecas de principios del siglo pasado, muebles tallados a mano, relojes de los años 70, postales, libros de todo tipo, primeras ediciones de discos de todos los decenios del siglo XX, o aquellos soldaditos de plástico que podían comprarse hace más de 30 años en sobres de papel, son una muestra de las cosas de antaño que pueden encontrarse en esta feria. Hay miles de objetos expuestos e invitan a los visitantes a volver a épocas pasadas, de su infancia o de sus generaciones precedentes. Entre los artículos que se encuentran a la venta llama la atención una de las primeras máquinas portátiles de cine sonoro, construida en 1920. La ha traído desde A Coruña Mari Cruz Sánchez Castro. Se encuentra en perfectas condiciones de uso y su precio es tentador, porque cuesta 360 euros. Esta misma coleccionista dispone de una interesante colección de muñecas antiguas. La más antigua data de 1896 y es un muñeco escocés de trapo con el rostro de cerámica y ojos de cristal. Toda una reliquia infantil que puede adquirirse por 400 euros, aunque también está permitido el regateo en este mercadillo. Y antigüedades también las hay, y de especial interés para los amantes del arte sacro, como una talla de madera de San Antonio de principios del siglo XIX, valorada en 1.000 euros, o un Cristo en el altar del XVIII, con el mismo precio. Los coleccionistas de grabaciones antiguas pueden encontrar algo interesante rebuscando entre los puestos, e incluso también llevarse un gramófono para escucharlos como se hacía hace un siglo. Los amantes de la fotografía también pueden adquirir aquellas cámaras que utilizaban nuestros bisabuelos y que retrataron una época de grandes cambios a raíz de la industrialización. La organización calcula que alrededor de 3.000 personas acudirán a la feria durante todo el fin de semana. Los empresarios de hostelería colaboran con esta iniciativa para desestacionalizar el turismo y estos días ofrecen descuentos especiales en sus menús Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor. Al menos lo deseable es que perduren siempre los buenos recuerdos y se difuminen los malos. Acudir a la feria de la Almoneda de Nigrán puede ser un buen ejercicio para refrescar la memoria, reencontrándose con objetos que marcaron una época muy diferente a la nuestra.