El gobierno local ni siquiera ha comprobado que se presentaron las firmas necesarias El acuerdo eleva la tensión política en vísperas de la aprobación del PGOM por el pleno
23 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Reparto de papeles al más puro estilo de película policial. El PP, de malo, rechazó frontalmente la petición de consulta popular ya que sus votos son suficientes para derrotar al PSOE. El BNG criticó a los populares por no haber siquiera chequeado las 21.000 firmas presentadas, por lo que el Concello ignora si superan el 8% requerido para que la petición pudiera aceptarse. Al margen de esa cuestión formal, el Bloque se abstuvo y permitió que la demanda fuera rechazada. Los nacionalistas fueron precisamente los que impulsaron en su día, hace casi tres lustros, el Reglamento de Participación Ciudadana que contempla la celebración de consultas populares, que nunca se han celebrado. Diez años atrás BNG y PSOE apoyaron un referéndum sobre el proyecto urbanístico del alcalde Manuel Pérez (PP) para Samil. No llegó a rechazarse entonces porque la Xunta tumbó aquel proyecto. El argumento para que esta vez no siguiera adelante fue un informe del secretario municipal que considera que no ha lugar al tratarse de una competencia, la urbanística, compartida entre la Xunta y el Concello. El PP, a diferencia de lo ocurrido días atrás con la subida salarial, defiende la tesis del funcionario. La semana pasada otro informe del mismo asesor jurídico fue desechado por el PP. Proponía anular la subida que el gobierno local había pactado con los sindicatos. En ese caso se mantuvo la decisión política dando por bueno un informe externo aportado por el comité de empresa. Últimas consecuencias El debate en la Gerencia de Urbanismo adquirió ayer tono de cierta tensión. El socialista Mauricio Ruiz defendió la consulta frente a los argumentos del nacionalista Henrique Viéitez y el popular José Manuel Figueroa, mientras Manuel Soto (PG) permanecía callado y también se abstenía. «El PP teme perder y trata despectivamente la petición de referéndum y ni siquiera se ha molestado en contar las firmas. Lo que hay es una alianza entre dos grupos (PP y BNG) que llevan hasta sus últimas consecuencias para aprobar este Plan General; un pacto que es inmune a la ruptura del gobierno con el PSOE o a las movilizaciones sociales». No se ven así las cosas desde la bancada contraria. Figueroa se limitó a acusar al PSOE de estar detrás de todos los movimientos de oposición al PGOM: «Su objetivo y el de su partido es paralizarlo y algún día deberán explicar por qué». Más interés en explicarse tuvo Viéitez. Defendió la participación ciudadana y la opción teórica de la consulta popular, pero consideró que no procedía en este caso. Alabó igualmente el proceso de tramitación del PGOM y consideró uno de sus éxitos la presentación de más de 60.000 alegaciones. Ve «impecable y contundente» el informe del secretario y llegó a desear que el próximo plan tenga el doble de alegaciones. A su juicio significaría que el grado de participación era todavía mayor.