Lecciones de solidaridad

La Voz

VIGO

La Mirilla

16 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Es la suya la cara visible de los Misioneros de los Enfermos Pobres de Teis. Lleva muchos años (igual que sus compañeros de congregación) trabajando por y para los más desfavorecidos. Nadie escatima adjetivos (si acaso euros) a la hora de valorar lo que hacen. Que es mucho. Porque, como suele explicar el propio Donaire, cuentan con un gran potencial económico: la providencia de Dios. Ésta se hace evidente cada día en forma de mil y una aportaciones desinteresadas de instituciones, empresas y particulares. Las iniciativas para ayudar surgen en los más variados escenarios. Por ejemplo, en el Club de Campo esta noche sin ir más lejos. Allí compartirán mesa y mantel 360 personas (y porque no cabe ni una más) con el fin de recaudar fondos. La idea partió hace un mes de un grupo de empresarios reunidos en Salceda (Casa Nito) en torno a unos buenos pollos de corral. Uno de los presentes (cuyo nombre omito para que no deje de hablarme como prometió si lo hacía), buen conocedor de los apuros económicos por los que pasa cada día el padre Donaire dijo «hay que hacer algo ¿quién se apunta?». Y todos levantaron la mano. Incluido el escultor navarro Faustino Aizkorbe que, casualmente, asistió al almuerzo invitado por un empresario graniterio. Según me contaba ayer Aizkorbe tal era el entusiasmo con el que sus compañeros de mesa («¡Ah! mis bandidos amigos gallegos!») hablaban del trabajo de los Hermanos Pobres, que quiso aportar su grano de arena. Todos los granos son bienvenidos, le dijeron. Así es que se le ocurrió realizar una escultura exclusiva, hacer un centenar de copias para subastarlas y romper el molde. Al día siguiente llegó a Pamplona tan concienciado que se puso al tajo sin dilación. Esta noche, en el Club de Campo, estarán las piezas calentitas. Y es que ayer a media tarde aún les daba los últimos toques. La que imagino que hace días que habrá termiando la pintura que también ha donado para la ocasión es Toya García. Y los que seguro, seguro se han aprendido sus diálogos, son Beatriz Manjón y Terio Carrera, que ejercerán de presentadores. Y Club Naval, que pondrá la música. Todos, todos, lo harán (y con gusto) a beneficio de inventario. Incluidos los proveedores. Porque, según me cuenta mi innombrable interlocutor (ya saben, me mataría si digo quién es), los pescados los ponen Pereira, El Mar y Galfrío; los jamones patanegra son cosa de Castillo de Azuel (del grupo de Alejandro Barreras); las carrilleras de cerdo ibérico corren por cuenta de El Soriano, de los postres se encarga El Molino, de los vinos Terras Gauda y del cava, Comeral Galicia. El alojamiento de los presentadores es cosa de Los Escudos y ¡cómo no!, Manolo Sanjurjo y el Club de Campo ejercen de anfitriones. Sólo habrá dos comensales que, previamente, no pasen por caja. Los padres Donaire y Lucas. Los que se hayan quedado fuera y quieran colaborar lo tienen fácil. Hay una cuenta en Caixanova en la que admiten donativos desde uno a un millón (no caerá esa breva) de euros. Se la anoto, por si acaso: 2080-000071-0040 28807-7.