IN VICUS | O |
10 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.AÚN a riesgo de que me acusen de sentimental, debo reconocer que no he podido evitar sentir un cierto puntito de orgullo por mi ciudad y mis paisanos al asistir a la inauguración del Concurso de Saltos Hípico Internacional. A fuer de ser sincera, el acto presentó algunos defectillos de protocolo y la participación infantil se deslució un poco por una falta de disciplina que podría haberse logrado con más ensayos, sin embargo, pese a su desorden, la espontaneidad de los niños dotó de un encanto especial y entrañable al acto. No se puede negar la vistosidad del resultado obtenido por la organización al combinar el folklore autóctono y la vinculación de esta ciudad con el mundo del mar aunque se agradecería más creatividad. Por otra parte, el nuevo pabellón del IFEVI,grande y bien dotado no desmerece en absoluto la importancia deportiva del evento y los sufridos trabajadores encargados de cambiar la decoración y los obstáculos a gran velocidad actuaron con la eficacia propia de quien está bien entrenado. Es evidente que se avanza positivamente por el camino que conduce a la consolidación de un trabajo bien hecho. La participación de los grandes patrocinadores y las autoridades locales y autonómicas, revistió de una agradable cercanía a la oficialidad del acto. Sin embargo, un ruego nos gustaría plantearles a los representantes del mundo empresarial, económico y político de Vigo y de Galicia: no estaría de más que realizasen un esfuerzo por dinamizar y pulir sus discursos evitando la exageración, de forma que, además de cubrir, el trámite protocolario lograsen transmitir de forma amena, breve y eficaz el entusiasmo y el apoyo que se desea para este evento.