CONTRAPUNTO
08 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.FIGUEROA LO sabía. Tras la presentación del texto definitivo del Plan General vendrían unos días de agobio, de presiones y de cierta contestación. Primero la manifestación, luego las quejas y los requiebros del PSOE y después lo que se tercie. El PP contaba con ello, también el gerente Rivas y por supuesto el Bloque, que ni habla ni opina a la espera de que amaine el temporal. Unos y otros desean que estos días pasen pronto, que se sustancie el trámite del pleno y a esperar el veredicto de la Xunta. Cada vez está más claro que Santiago será quien decida en la desequilibrada partida que desde hace tres años juegan PP-BNG de una parte y PSOE de otra. Touriño, Caride y quien sabe, quizás también Pino, serán los tutores de una decisión crucial para Vigo. De ella dependerá la entrada en vigor de un plan desarrollista que marcará época, aunque sólo sea por las 61.000 alegaciones. ¡Qué no yerren!