«El Casco Vello retrocede ahora a pasos agigantados»

VIGO

Entrevista | Juan Cagiao En los tres años y medio que Juan Cagiao lleva al frente de un restaurante del barrio antiguo ha tenido que enfrentarse a un contratiempo tras otro. Una apuesta, sin duda, muy cara.

04 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Es uno de los pocos empresarios que, contra viento y marea, apostó por el Casco Vello y se atrevió a montar su negocio hace tres años y medio. Nunca pensó que su apuesta se centraría en salvar un obstáculo tras otro sin tregua. -A borrar las pintadas, cambiar los cristales que te rompen, recoger la basura y los excrementos que nadie recoge, a que rieguen las calles cuando todavía están los clientes en la terraza dentro del horario permitido y a que les obliguen a levantarse o a elevar los pies si no quieren acabar encharcados, a que entren indigentes o no indigentes y te lleven lo primero que pillen. -Tendrá que disponer de un peto extra para daños. -Sí, porque te arriesgas a que el seguro te eche. Ya di tres partes de cristales y valen más de mil euros. La última vez ya me advirtieron y eso te lleva a acabar pagándolo de tu bolsillo. A otro negocio de hostelería de la zona ya lo dejaron fuera por el mismo motivo de la rotura de cristales. -Da la impresión de que el barrio vuelve a las andadas. -Ahora está retrocediendo a pasos agigantados. ¿Quién se va a comprar un piso con el barullo que hay? En algunas zonas aún puedes, pero en otras es imposible. Yo vivo en un segundo con doble ventana y oigo los ruidos. No me compraría un primero ni por 36.000 euros. -¿Hay la suficiente vigilancia? -No, o al menos, no la vemos, ni tiene su efecto. Lo que es la calle, no se vigila. Los coches y las motos campan a sus anchas, se vende alcohol a menores. No hay más que pasar por la calle Real un sábado a las siete de la tarde. Las inmediaciones de la colegiata estuvieron meses con una pintada que decía: «Aquí se vende droga». Eso, vas otras ciudades y no lo ves. Y aquí vecinos y comerciantes pagamos los mismos impuestos que en otra zona de la ciudad. -¿Qué solución propone? -Que haya vigilancia. Si no hay efectivos suficientes, que pongan cámaras como en otros lugares conflictivos. En Santiago existen y te advierten: zona videovigilada 24 horas. Aquí hubo un establecimiento que quiso instalar una cámara en la puerta y no le han dejado. También es necesario controlar los locales que venden alcohol a menores y programar actividades y conciertos como alternativa. Deben conceder licencias para abrir locales buenos, que cumplan la ley, y cerrar los que no cumplen las normas. -Pero, hubo una época que estuvo más vigilado. -Sí, pero no se mantuvo. Se vigila dos días y desaparecen. Entonces, la gente elige las zonas en las que hay menos vigilancia para acometer los actos vándalicos. Hasta que no le pase algo a alguien no van a hacer nada. Cualquier día le cae el cristal roto a una persona, o le alcanzan los balines que utilizan a veces para romper las lunas, o la tapa de la alcantarilla, señales. Siempre hay objetos a mano tirados por la calle que facilitan la labor y que permanecen días y días.