Reportaje | Devoción en O Rosal Hicieron falta más de un centenar de personas para poner en pie el espectacular monumento a la Virgen de la Salud, una puerta cubierta de flores de 14 metros
03 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Cientos de personas arroparon ayer el levantamiento del tradicional arco de San Xoán de Tabagón. Un monumento floral en honor a la Virgen de la Salud que desde hace casi un siglo preside los festejos de esta parroquia rosaleira. Como es habitual, a la espectacularidad de la obra floral se le unió la vistosidad de su alzada. Y es que la estructura mide nada menos que 14 metros de alto, 6 de ancho en la base y 5,50 en la parte más alta. Hicieron falta más de doscientos brazos para poner en pie la majestuosa construcción y cerca de hora y media para conseguir estabilizarla. Un proceso que mantuvo en vilo a otras tantas personas que se acercaron para vivir en directo el espectáculo. Marisol González lleva toda su vida participando en la organización de este ritual. Una tradición, explicaba ayer, que pronto cumplirá cien años pero que además recoge el testigo de otras pequeñas construcciones, también en forma de arcos florales, que, siempre se colocaron durante los festejos. Ángel Pérez es el encargado de diseñar el monumento y, cada vez, elige un motivo distinto. Esta vez, decidió que el tema central de su creación fuera el «buxo», uno de los principales elementos del conjunto desde antaño pero también de otros productos con denominación gallega, como la gaita o las «cuncas». Otros años sorprendió al público con sus representaciones de «El Quijote», «Los Juegos Olímpicos» o «El euro». Miguel Martínez y Argentino González, ayudados por mimebros de la comisión de fiestas son después los encargados de construir la estructura en pino y eucalipto. Un proceso que comienza a principios de año y que continúan las decenas de personas que, dedicándole muchas jornadas de trabajo, colocan las flores hasta completar el dibujo diseñado. En esta ocasión, una gran estrella rodeada mimosas y de camelia roja y blanca. La comitiva de la procesión de San Blas cruzará hoy el arco durante la procesión. Como marca la tradición, serán varios jóvenes de entre 18 y 20 años, los encargados de portar a la Santa, pidiendo su intercesión. Hasta no hace mucho, eran «los quintos», los que la llevaban para que les protegiera durante el Servicio Militar. El arco permanecerá en el recinto durante quince días. Después, el mejor postor, se lo podrá quedar y el dinero que se recaude será para la comisión de fiestas. Hasta entonces el Concello recibirá miles de visitas, porque este monumento floral, suscita siempre mucho interés.